El caso de la docente militante volvió a exponer diferencias entre Alberto y Trotta

El escándalo de la «docente militante» volvió a marcar diferencias de criterio entre el presidente Alberto Fernández y el ministro de educación, Nicolás Trotta. Luego de que este último se manifestara en contra, el primer mandatario consideró «formidable» el «debate» en el que una docente increpó a un alumno por haber criticado al Gobierno.

Los dichos del presidente, que fueron repudiados por la oposición, llegaron apenas horas después de que el ministro de educación calificara como «injustificable» la actitud de la profesora. Esta no es la primera vez que dejan entre ver sus contradicciones, el mandatario ya había dejado expuesto a su funcionario respecto de la presencialidad en las aulas.

«Ayer escuchaba un enorme cuestionamiento a una maestra que se tensa en un debate con un alumno. Yo soy profesor de la Universidad de Buenos Aires hace 37 años y siempre he dicho que lo más importante que un profesor tiene que hacer es sembrarles dudas a los alumnos», señaló Fernández.

En la misma línea, sostuvo que «es evidente que el chico tiene una idea formada que es resultado de escuchar cosas dichas, como que el peronismo gobernó los últimos 70 años, y lo repite y ella se exalta porque sabe cómo es la verdad», y agregó: «que haya tenido ese debate es formidable, porque abre la cabeza e invita a pensar».

 

Trotta, en oposición, se había manifestado en contra de la docente: «He conversado con la ministra de la provincia de Buenos Aires, Agustina Vila, y por supuesto se han tomado cartas en el asunto. Nosotros no avalamos bajo ningún punto de vista ninguna instancia de trabajo dentro del aula con esas características: ni lo que planteó la docente, ni la forma de vincularse o dirigirse a los estudiantes».

En relación con las denuncias por supuesto «adoctrinamiento», confirmó la apertura de un «proceso sumario» y la suspensión preventiva de la profesora, Laura Radetich, quien dictaba clases en la Escuela Técnica N°2 María Eva Duarte de Ciudad Evita.

El ministro, además, aseveró que la responsabilidad del sistema educativo es «garantizar que esas cuestiones no ocurran en nuestras aulas», aunque también aclaró que episodios como el protagonizado por Radetich «son hechos absolutamente aislados». Decir que «hay instancias de adoctrinamiento es desconocer el enorme compromiso de los más de 1.300.000 docentes. Que haya algunos casos aislados no significa que sea una situación habitual», explicó.

«Es injustificable ese accionar de la maestra, el tono con el que se comunica con sus estudiantes y la posición que asume», manifestó el ministro y aseguró que «el nivel de agresividad para con los alumnos no está bueno. El docente no está para imponer su posición sino para fomentar el debate con mirada plural y democrática para que los chicos puedan construir su propio pensamiento».

Por su parte, Rodríguez Larreta también se metió en el debate y, en un acto de campaña en Junín, dijo: «Soy un defensor del debate, pero no se puede usar el aula para hacer política. Es muy grave que el presidente piense eso. Nosotros queremos otro país».

«La verdad que es increíble. Sinceramente, no me sale otra palabra. Queremos que los alumnos estén en el aula para aprender, no para que los adoctrinen o para que vayan a hacer político», manifestó a la vez que aseguró que «nadie puede avalar este tipo de cosas, que no tiene nada que ver con lo que necesitan los chicos».

 

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