El escenario que se abre con la renuncia de Highton de Nolasco a la Corte

Por Pablo Mercau

El gobierno de Alberto se encuentra ante un desafío de varias puntas, como en los juegos de billar. La vacante que dejará desde el 1° de noviembre Elena Highton de Nolasco en el máximo tribunal, coinciden desde amplios sectores, será cubierta por otra mujer. Pero todo dependerá de la situación política, de final abierto y con intereses cruzados a partir de una oposición con la autoestima en alza. Qué nombres suenan para integrar la Corte Suprema.

Elena Highton de Nolasco, que llamó al Presidente antes de comunicar su renuncia, debió haber transitado la pandemia como una jubilada más. Claro, con los privilegios de la magistratura, que van desde el no pago del impuesto a las ganancias en su cuarta categoría, hasta el suculento estipendio que le otorga una jubilación que no es de privilegio, pero sí de lujo.

Pero mientras Mauricio Macri era presidente de la Nación, con la Mesa Judicial funcionando como una app de causas contra opositores que se llamaran Cristina, se apellidaran Fernández o estuvieran cerca del denominado kirchnerismo, Highton de Nolasco cumplió 75 años y además de festejar en familia, decidió que lo que manda la Constitución sobre la edad máxima de los magistrados, no era una prerrogativa que a ella le correspondía.

Entonces se presentó a la Justicia, sabiendo que al final del camino, era la propia Corte que ella integraba la que iba a decidir si se atenía a la manda de la Carta Magna. Pero no hizo falta, porque desde la Casa Rosada se decidió mirar para el costado, no apelar un fallo en primera instancia y la jueza se quedó en el máximo tribunal hasta este 2021, que de a poco termina.

La votación de Horacio Rosatti que decidió que Rosatti iba a ser el presidente del cuerpo, el voto de Carlos Rosenkrantz, que acompañó al exministro de Justicia y se votó como vicepresidente a sí mismo, más el acompañamiento de Juan Carlos Maqueda, que ofició de anfitrión de la maniobra, enojaron al antiguo mandamás de Tribunales y padrino intelectual de la Doctrina Irurzun, Ricardo Lorenzetti, quien prefirió un zoom en un congreso internacional a dar una pelea que sabía perdida para volver a ordenar las cosas en el cuarto piso de la calle Talcahuano.

Fue cuando Highton de Nolasco acompañó a Lorenzetti, molesta por la forma de la votación virtual, que también es el modo en que la Corte, por ejemplo, decidió darle la razón a la Ciudad de Buenos Aires, en su reclamo de abril por la presencialidad en las escuelas.

Su salida del puesto, que ocupaba desde 2004, cuando fue nominada por Néstor Kirchner y se convirtió en una de las dos mujeres de la Corte, junto a Carmen Argibay, fallecida en 2014 abrirá paso a, seguramente otra integrante femenina.

Elena Highton renunció a la Corte Suprema

Pero su nominación será parte de otra batalla en la mesa de arena que plantea la oposición que, desde las PASO de septiembre, se fue pintando la cara en aprestos confrontativos que se conoce cómo empezaron pero nadie puede imaginar el modo en el que concluirán.

Los nombres que suenan para la Corte

Una de las posibilidades es que sea una penalista quien suplante a Highton de Nolasco, porque hoy no hay ningún especialista de esa área dentro de la Corte. Con ese criterio, uno de los nombres posibles es el de Ángela Ledesma, jueza de Cámara Federal de Casación Penal. Se menciona a Ana María Figueroa, jueza de Casación, o la jueza de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo Gabriela Vázquez, quien fuera la primera presidenta mujer del Consejo de la Magistratura.

También se habla de la Doctora en Derecho de la UBA Marisa Herrera, quien había sonado como posible ministra de Justicia cuando en marzo de 2021 el Gobierno anunció que Marcela Losardo iba a dejar su cargo, puesto que finalmente ocupó el actual titular de la cartera, Martín Soria.

Hay incertidumbre acerca de la posible nominación de la directora de Asuntos Jurídicos en el Senado, Graciana Peñafort y por otra parte, está en agenda el nombre de Aída Kemelmajer, una jueza mendocina que, junto con Ricardo Lorenzetti y Highton de Nolasco, integró la comisión que estuvo a cargo de la reforma del Código Civil durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

En Juntos por el Cambio están los que piensan que el radicalismo puede proponer a Mónica Pinto, presidenta de los Tribunales Administrativos del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial, y exdecana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires; o Hilda Kogan, presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, pero en este caso tiene 75 años y parece difícil la mudanza de La Plata a la Nación.

La Corte tiene actualmente cinco miembros y hay quienes plantean su ampliación, incluso dividida en Salas, como el exministros Raúl Eugenio Zaffaroni, que cuando el 7 de enero de 2015 cumplió 75 años dejó su cargo. Pero eso dependerá de varios factores: por un lado, Alberto se ha manifestado varias veces en contra de una Corte con diferentes Salas. Y por otro, centralmente, porque una negociación de ese calibre parece hoy una quimera en Argentina, donde la oposición quiere comer el postre de 2023, aún antes del plato principal de las legislativas de noviembre. Sus movimientos en el Congreso así lo demuestra. Ahora, el asedio puede apuntar al edificio de Tribunales.

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