En medio de las críticas de intendentes, el gobierno provincial descartó el envío de pacientes del Conurbano al interior

En medio de la polémica que se generó con algunos intendentes y legisladores del interior por el posible traslado de pacientes con Covid-19 desde el conurbano, el jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, descartó completamente esa posibilidad y aseguró que eso no tiene “sentido sanitario ni económico”.

“No está previsto mandar pacientes del conurbano al interior”, aseguró en diálogo con DIB Bianco. “Estoy sorprendido por las interpretaciones que hicieron algunos intendentes de los convenios que firmamos”, dijo el funcionario del Gobierno de Axel Kicillof. Es que esas rúbricas entre el Ejecutivo provincial y los jefes comunales fueron las que encendieron las alarmas en algunos municipios del interior, donde aún no hay casos detectados de coronavirus.

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Los convenios prevén un pago de 2.000 pesos por paciente con Covid-19 por día destinados a centros extrahospitalarios. Es decir, son los lugares que se montaron en algunos distritos para recibir a pacientes leves que necesitan estar aislados y no pueden hacerlo en sus viviendas.

“Podría existir algún acuerdo entre intendentes para el traslado de un paciente de una ciudad del interior a otra vecina, pero no creo que eso pase, porque no vemos posibilidad de desborde en esas ciudades”

“Estos convenios se firmaron a pedido de los intendentes, que nos vivieron a ver porque tenían un gasto adicional relacionado con el sostenimiento de los centros de aislamiento municipal que habían puesto en marcha con fondos propios”, destacó Bianco. Como se les hacía complicado mantenerlos, tanto en comida como en gastos de mantenimiento como la compra de insumo, el Gobierno decidió abonar una especie de cápita por cada paciente alojado allí.

De esta manera, Bianco salió al cruce de algunos alcaldes y legisladores que advirtieron sobre la posible llegada de pacientes del conurbano ante un posible colapso sanitario. Uno de los que los planteó fue Héctor Gay de Bahía Blanca, quien aseguró que este municipio tiene más de 100 camas Covid-19 para utilizar y que no sería descabellado trasladar pacientes a ese distrito ya que el sistema “tiene que ser solidario”. Gay, de origen cambiemita, fue protagonista de varios cruces con la gestión de Axel Kicillof aunque en este caso mostró su alineamiento con la propuesta

Sin embargo, desde Tandil, el radical Miguel Lunghi, se mostró opuesto ya que señaló que primero se debe estudiar la curva de ascenso para considerar las camas disponibles para potenciales pacientes locales.

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Lunghi, quien ya ha protagonizado con anterioridad cruces con el gobierno provincial al acusarlo de no agilizar las flexibilizaciones solicitadas, rechazó la firma del convenio a través de un comunicado: «el esfuerzo de todos los tandilenses nos ha permitido estar en una buena situación sanitaria por el momento, pero no podemos pensar que estamos libres del virus o que no pueden aparecer nuevos casos. Ahora más que nunca es necesario seguir insistiendo con esta idea de la libertad responsable. Estamos en la fase 5 y la responsabilidad y el cuidado de cada uno es fundamental».

Desde Mar del Plata, distrito gobernado por el macrista Guillermo Montenegro, el titular del SAME, Juan Di Matteo, anticipó que “el municipio de General Pueyrredon no recibirá pacientes infectados de otras ciudades”. También en la quinta sección se escuchó el rechazo del intendente también cambiemita de Lobería, Juan José Fioramonti: «La decisión que le he transmitido a las autoridades sanitarias es no disponerme a la firma de ese convenio porque entiendo que es asumir un compromiso que Lobería no está preparada todavía para hacerlo”, explicó en conferencia de prensa ante los medios locales. “Mi prioridad son los loberenses, mi compromiso es con los loberenses. Tienen que tener la oportunidad, por todo el esfuerzo que están haciendo, de acceder al sistema social de salud”, agregó el jefe comunal.

Otro de los que alzaron su voz en contra fue el intendente de Juntos por el Cambio en Ayacucho, Emilio Cordonnier, también sinceró su pensamiento y prefirió priorizar a su población. “La complicación es que, si llega un paciente leve, en futuras horas podría empeorar. La decisión que tomamos es no aceptar la propuesta”, consideró Cordonnier.

En Balcarce, por otra parte, también en Fase 5, el cambiemita Esteban Reino aseguró:“no tenemos la capacidad operativa necesaria para recibir a pacientes extrahospitalarios” y a la vez consideró que si algún municipio de la zona se ve desbordado, “seremos lo suficientemente solidarios para colaborar en todo lo que podamos. Ya lo hemos hablado en Zona Sanitaria VIII: si algún municipio ve desbordada su condición sanitaria el que está más próximo va a colaborar”.

A raíz del conflicto suscitado, los diputados provinciales Mario Giacobbe y Fabio Britos, integrantes del bloque peronista 17 de Noviembre en la Cámara Baja bonaerense, advirtieron que este debate “pretende dividir a los bonaerenses en el derecho y acceso a los servicios de salud de cada municipio”.

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En esa línea, expresaron que se trata de “un debate que no nos podemos permitir, porque el sistema de salud debe ser uno solo y atender a toda persona que lo necesite y habite en este país”, afirmaron.

“Es absolutamente mezquino intentar generar divisiones entre los vecinos de la provincia de Buenos Aires frente a un problema que nos afecta a todos y que requiere de una visión humana y solidaria, y de ningún modo de una mirada individualista. Es un debate que hay que cortar de raíz”, agregaron.

Hasta este miércoles, el promedio de camas de terapia intensiva ocupadas en la provincia de Buenos Aires era de 46%, aunque si se toma el interior baja al 30% y en el conurbano trepa al 52%. Sin embargo, hay distritos puntuales del Gran Buenos Aires donde se llega al 80%.

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