Mientras los casos de coronavirus siguen en aumento, Europa atraviesa un escenario con protestas en aumento contra las crecientes restricciones que ya ensayan los distintos gobiernos.
Alemania, por ejemplo, extendió sus medidas de confinamiento a un sexto mes e impuso varias nuevas restricciones, incluyendo un cierre casi total en Semana Santa, en un esfuerzo por disminuir el índice de infecciones por coronavirus, anunció la canciller Angela Merkel.
En declaraciones a la madrugada tras una larga videoconferencia con los gobernadores de los 16 estados del país, Merkel dijo que las restricciones nacionales vigentes desde noviembre, que expiraban el 28 de marzo, serán prorrogadas hasta el 18 de abril.
Alemania advierte que no hay suficientes vacunas para detener la tercera ola de COVID-19
Los casos de coronavirus han subido sin pausa en Alemania a medida de que la variante del virus detectada primero en el Reino Unido, que es más contagiosa y más letal, se ha vuelto la predominante.
Justamente en Reino Unido, quienes se vayan de vacaciones al extranjero se enfrentarán a partir de la próxima semana a multas de 5.000 libras (5.789 euros), según la nueva legislación que prepara el Gobierno británico y que será votada este jueves en el Parlamento.
El Gobierno francés, por su parte, ha optado por el cierre a 16 departamentos del país para frenar los contagios de COVID-19 durante la tercera ola de la pandemia. Se trata de un confinamiento blando, que permite salidas sin justificación en un radio de 10 km y afecta a 21 millones de personas, un tercio de la población total.
En Polonia, que hace unos días superó los dos millones de contagios, los comercios no esenciales, los hoteles y las instalaciones culturales y deportivas llevan tres semanas cerrados y seguirán así hasta, por lo menos, el final de Semana Santa. El gobierno polaco no descarta un confinamiento a nivel nacional.
Mientras tanto, las calles son escenario de protestas. El pasado sábado, miles de personas protestaron en varios países de Europa (Alemania, Holanda, Austria, Bulgaria, Suiza, Serbia, Polonia, Francia y el Reino Unido), así como en Canadá, contra la “dictadura” de las restricciones sanitarias.
Al menos 36 personas fueron detenidas y varios policías resultaron heridos en Londres, durante una de las protestas. En Cassel, en el centro de Alemania, se registraron choques con las fuerzas del orden, que utilizaron gas pimienta, porras y cañones de agua.
A este escenario se suman los retrasos en la entrega de vacunas y la suspensión temporal de la aplicación de la vacuna AstraZeneca, por ser la responsable de numerosos casos de trombosis, pese a la recomendación en contrario de la propia Organización Mundial de la Salud.
El avance del virus se extiende a todo el mundo: en Brasil, por ejemplo, el alcalde de Río de Janeiro Eduardo Paes anunció el cierre de las playas durante el fin de semana para reducir los contagios; en Estados Unidos, Miami Beach se encuentra bajo toque de queda por la gran cantidad de turistas que llegaron en las últimas semanas.