La difícil de tarea de Juan Grabois de apoyar a un Gobierno que está cada vez más lejos de terminar con la pobreza y, a la vez, responder las demandas de los sectores que representa genera cortocircuitos en ambos sectores. Este domingo, el líder social publicó una nota de opinión donde señaló que «la Tarjeta Alimentar es un ejemplo de asistencialismo puro» y que «es una decisión un tanto improvisada que definió un conjunto funcionarios encerrados en una oficina». Las declaraciones no sorprendieron. Tanto en el Ministerio de Desarrollo Social como en el entorno de Grabois coincidieron que «hace mucho plantea lo mismo» y que «es su estilo». Igualmente deja en evidencia algo que hace mucho repiten en su entorno: «El gobierno no da respuesta, hay mucha bronca con la política social. La apuesta es que esto sea una transición hasta otra cosa. Con Alberto no hay mucha expectativa».
La carta que se conoció el domingo llegó en un momento complejo para la coalición oficialista. Después de una semana de tensión entre el kirchnerismo y el ministro de Economía Guzmán por el precio de las tarifas, el Gobierno buscó cerrar la semana con el primer anuncio de asistencia económica y social frente a la segunda ola de la pandemia. Incluso, el titular del Palacio de Hacienda aprovechó la oportunidad para dejar una última palabra y correr por izquierda al cristinismo que permanentemente lo acusa de fiscalista. «Tenemos un sistema de subsidios energéticos que es pro-rico», disparó.
Pero las tensiones internas no se calmaron. Desde los movimientos sociales criticaron la política asistencialista del Estado. Sostienen que la salida es con la creación de empleo y del Salario Básico Universal, sin planes, con más trabajo.
«Hay un consenso grande de que es una cagada este tipo de ayuda social (por la Tarjeta Alimentar), ojo, es mejor que nada. Pero desde La Cámpora hasta el Evita, se ve como una medida para vender y de consumo, no genera inclusión», evaluaron en el entorno de Grabois.
En este sector son consientes de la dificultad que encara el rol de este dirigente. «No podemos romper porque enfrente está Cambiemos, ya sabemos lo que son. Pero tampoco nos podemos quedar callados con el 57% de pobreza infantil», explicó a Informe Político una fuente cerca a él. «¿Y cuanto aguanta así?», preguntó este cronista. «Lo que tenga que aguantar».
Alberto anunció nuevos programas de asistencia y «precios accesibles» en mercados populares
En la cartera de Desarrollo Social, donde la paciencia que se tienen entre ambos ya no es la misma que en diciembre de 2019, tienen una mirada similar. «Cuesta no ser más intermediario cuando vos surgiste en tus movimientos sociales para tener ese rol», analizan sobre el rol del referente social.
«Hace rato que desde afuera, y a pesar de tener representantes suyos en el Ministerio, está en disconforme», entienden en la cartera que conduce Daniel Arroyo, y cuentan que hacia adentro «muchos dicen que como no pueden intermediar más entre el Gobierno y la gente es como que quedaron a mitad de camino sin un rol legítimo de representar».
En este escenario, se mueve. Con un Gobierno que no da respuesta a la demanda de su base social. Pero sabe que la amenaza de romper es tan gran de que lo deja en un molde, que cada día es más injusto.