Lo indican estimaciones privadas y oficiales. En el último bimestre de año pasado, las fábricas repuntaron tras haber sufrido una baja en octubre. Hay coincidencia sobre que en 2022 se espera un crecimiento menor.
Según señala en su último informe el Centro de Estudios para la Producción (CEPXXI) que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo, la industria manufacturera «cobró un fuerte impulso en noviembre-diciembre, tras la desaceleración de octubre».
«De acuerdo a nuestro índice adelantado de producción industrial, que toma como insumo el consumo de energía en las plantas industriales, en diciembre el sector fabril operó por encima de los tres años previos», indica el CEPXXI.
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Los datos marcan que hubo crecimientos «de 14,9% respecto del mismo período de 2018, de 13,3% en comparación con igual mes de 2019 y de 7,6% contra diciembre de 2020».
«Asimismo, de 1.061 plantas industriales, en 653 (el 61,5%) consumió más energía en diciembre de 2021 que en mismo período de 2019», grafica el reporte.
El estudio detalla que «diciembre de 2021 tuvo un día hábil más que su equivalente de 2019» por lo que «con los datos de diciembre, estimamos que el conjunto de 2021 cerró con una expansión fabril del 7% contra 2019, y de alrededor del 16% contra 2020».
El INDEC dará a conocer el Indice de Producción Industrial Manufacturero de diciembre, con el dato final de 2021 este martes 8 de febrero.
Desde el sector privado, el Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres estimó que «el nivel general de actividad registró un crecimiento de 12,4% anual en diciembre, acumulando para el año 2021 un avance de 10,3%» mientras que «la medición desestacionalizada mostró una expansión de 2,5% respecto de noviembre».
La consultora explica que «la actividad durante el último mes del año pasado recibió un fuerte impulso de parte de la industria, el comercio, la construcción y el sector extractivo».
«La extraordinaria cosecha de trigo de diciembre también ayudó a mejorar la performance del sector agropecuario, que fue el único que cerró el año con una cifra negativa», aclara Ferreres.
Para el 2022, señala, «las perspectivas son mucho más modestas». «Aun suponiendo que el gobierno termine acordando con el FMI, la situación macroeconómica será delicada: con las reservas en un nivel muy bajo, la política fiscal y monetaria será necesariamente menos expansiva, y la inflación lejos está de desacelerarse», anticipa.
«En este contexto, el avance que esperamos del producto está justificado en primera instancia simplemente por el arrastre estadístico que deja el año que terminó, y descontando ese efecto, anticipamos un año de estancamiento para la actividad económica», señala el reporte.