La muerte del Superintendente de Servicios de Salud, Eugenio Zanarini, su posible reemplazante, y el control de los fondos de las obras sociales son algunos de los temas que preocupan a la CGT, que pudo conversarlos en Olivos con Alberto Fernández en un almuerzo este jueves.
De acuerdo a lo que trascendió, la central obrera abogó por la continuidad de una relación con la Superintendencia que permita tener diálogo fluido en tiempos donde las obras sociales sindicales atraviesan un compleja situación financiera, arrastrada de años y profundizada por la pandemia.
En ese marco, el nombre que proponen los gremios para suplantar al fallecido Zanarini es el de David Aruachan, el segundo en la SSS, un médico que estuvo en su momento al mando de la obra social de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) y que por lo tanto, los dirigentes sindicales consideran como el más «conocedor» para tratar temas tan sensibles.
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Otro de los candidatos que sonó fue José Bustos, un abogado especializado en temas de salud que ya estuvo en la Superintendencia durante el gobierno de Néstor Kirchner cuando era encabezada por Héctor Capaccioli.
El mayor temor de los sindicatos es que asuma Liliana Korenfeld, que fue titular de la SSS durante el gobierno de Cristina Kirchner y tuvo una gestión marcada por los cruces con los dirigentes gremiales, acusada de realizar «una distribución arbitraria de los fondos de las obras sociales para disciplinar políticamente».
Por otro lado, durante el encuentro los cosecretarios generales de la central de trabajadores, Héctor Daer y Carlos Acuña, le solicitaron al mandatario un control más estricto de los precios, en particular los de la canasta básica de alimentos.