La deuda externa tomada por Macri será investigada en el Congreso Nacional

Pese a funcionar hace casi dos años y con poca actividad en los últimos meses, la Comisión Bicameral de Deuda Externa, que analiza las condiciones del endeudamiento externo durante el gobierno de Cambiemos, decidió que la semana que viene se volverá a autoconvocar. El detonante fue la confesión televisiva del expresidente acerca del destino de los fondos recibidos del FMI entre 2018 y 2019.

«Tarda en llegar y al final, hay recompensa», dice la inmortal canción de Gustavo Cerati. Pero la «Zona de promesas» ahora puede confundirse con otra de la canciones del enorme líder de Soda Stereo, fallecido en 2014. Porque si la investigación de la toma de deuda externa con el Fondo Monetario Internacional durante el gobierno de Mauricio Macri, pudiera abarcar no solo el origen y las formas, sino también las consecuencias, nos podríamos dar cuenta que en verdad estamos ante un «Crimen».

La Constitución Nacional es bien clara, taxativa y no deja mucho lugar a dudas con respecto al tema de cómo el gobierno en cabeza del Estado puede y debe tomar deuda. Para eso, nada mejor que las textualidades, que así y todo siempre tienen una carga de interpretación.

El artículo 75, inciso 7 de la Carta Magna es claro, «Arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación», es una atribución del Congreso de la Nación. Pero las imposiciones del poder real, lograron ese enorme marco llamado Emergencia Administrativa y Reforma del Estado, que fue el paraguas jurídico bajo el cuál desde las privatizaciones de la década menemista. La Ley 23696, sancionada el 17 de agosto de 1989 fue el comienzo de la parábola, que de algún modo se cierra en febrero de este 2021 con la sanción de la Ley de Fortalecimiento de Sostenibilidad de la Deuda Pública. Esta norma legisla, para adelante obviamente, que el endeudamiento en moneda extranjera bajo ley extranjera, y con prórroga de jurisdicción, requerirá autorización del Congreso de la Nación. Asimismo, los acuerdos futuros con el Fondo Monetario Internacional (FMI) deberán también ser aprobados por el Parlamento.

Guzmán aseguró que en Argentina «no hay un salto devaluatorio»

El problema a esta altura no está sino en el fatídico bienio 2018/2019, cuando cerrados todos los mercados de crédito privado que sostenían el «carry trade» o su traducción más conocida por los argentinos de bicicleta financiera, Mauricio Macri anunció en una cadena nacional que había decidido «acudir al Fondo Monetario Internacional».

El resultado es conocido: los 57 mil millones de dólares aprobados por el FMI, con el empuje decisivo del entonces presidente de Estados Unidos Donald Trump (aún a costa de forzar los propios reglamentos del Fondo), fueron la gran carta de Macri para intentar un segundo mandato. Eso no ocurrió y al menos, como consuelo, se puede decir que tampoco llegó todo el paquete de ayuda; fueron «solo» casi 45 mil millones los efectivamente arribados para rápidamente ser pasados a manos privadas y la mayoría con destino de fuga de capitales.

La Comisión

En las últimas horas, se conoció que la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda Externa está convocada para la semana próxima para debatir sobre las declaraciones del expresidente Mauricio Macri acerca del préstamo del Fondo Monetario Internacional. El diputado nacional por el Frente de Todos, José Luis Gioja, aseguró que “sus declaraciones deberían tener consecuencias». Fue en referencia a los dichos de Macri, que el domingo en una entrevista en CNN aseguró que «la plata del FMI la usamos para pagar a los bancos comerciales que se querían ir porque temían que vuelva el kirchnerismo».

El ministro de Economía Martín Guzmán, por su parte, afirmó que Mauricio Macri, con el crédito récord que tomó del FMI, protegió a acreedores que tomaron una «apuesta riesgosa», al darles una «salida limpia a cambio de hipotecar el futuro de nuestro país”. Aseguró que «debemos entender que deudas insostenibles significan menos empleo y más inflación” y subrayó que “una parte del problema lo atacamos en 2020 con los acreedores privados, y ahora nos queda resolver la parte con el Fondo Monetario”.

El diputado nacional del Frente de Todos Carlos Heller calificó a Mauricio Macri como «un mentiroso serial» y sostuvo que durante su gobierno «estaban todos los canales abiertos para concretar la fuga» de capitales. El legislador afirmó que “los que vinieron a hacer bicicleta financiera se querían ir porque se dieron cuenta que Argentina no iba a poder pagar y entonces él le fue a pedir al FMI”.

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