El martes 5 de octubre es la fecha a la cual Sergio Massa, desde la presidencia de la Cámara de Diputados, convocó para debatir el proyecto ya aprobado en el Senado, que transparenta la información en el envase de los productos alimenticios. Pero desde la oposición de Juntos por el Cambio argumentan cuestiones formales para amenazar con su ausencia del recinto.
Desde Cambiemos dicen que no asistirán a la sesión del martes y argumentan que «si nos citaron sin consultarnos debe ser que no nos necesitan». Dentro de pocos días el todavía proyecto, formalmente denominado Ley de Promoción de Alimentación Saludable, perderá estado parlamentario. Señalaron que el llamado es una «maniobra antirreglamentaria» y dicen que el aviso de Massa llegó fuera de horario.
«Como es de su conocimiento, dicha dependencia funciona los días hábiles de 10 a 17 y fuera de ese horario, no es posible para ningún legislador dar ingreso a los proyectos, solicitudes o comunicaciones que por allí tramitan», respondieron desde Cambiemos en una carta, dirigida a Massa.
El proyecto tuvo dictamen en Diputados el 15 de julio, tras varios meses de debate y ahora, con el impulso que sienten ganado tras la victoria en las PASO, desde la oposición mayoritaria, harán que cueste cara su participación en el debate. Además, también juega el poder de lobby que ejercen desde las provincias del norte las empresas vinculados a los productos dulces, desde el negocio del azúcar.
Los detalles del proyecto
El proyecto sancionado por el Senado y con dictamen favorable en Diputados, busca advertir a los consumidores sobre los excesos de componentes como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías, a partir de información clara, oportuna y veraz.
Además, procura promover la prevención de la malnutrición en la población y la reducción de enfermedades crónicas no transmisibles.
La iniciativa está dirigida a fabricantes, fraccionadores y envasadores que distribuyan, comercialicen o importen, que hayan puesto su marca o integren la cadena de comercialización de alimentos y bebidas analcohólicas (que no superan un grado alcohólico volumétrico del 1,2%) en todo el territorio de la República Argentina.
La obligación de etiquetar los alimentos con los octógonos alcanza a toda la cadena, desde la fabricación hasta la comercialización e importación.