La noche en la que el PRO dejó de ser «invencible»

La máquina de «ganar elecciones» que es el PRO sufrió en las PASO una derrota impresionante e inesperada ante el Frente de Todos. Un resultado de más de casi 15 puntos que será, admiten desde el propio oficialismo, muy difícil de revertir de cara a octubre.

La jornada en Costa Salguero no comenzó de la mejor manera para la alianza gobernante. Pese a la calma que intentaron mantener tanto legisladores, voceros y hasta funcionarios, los primeros rumores de boca de urna a las 18 horas no eran positivos para la coalición. Así lo manifestó un funcionario de Vidal a Informe Político. Algunas caras, como de referentes de la legislatura porteña, iban por el mismo sendero. En esos instantes, se hablaba de diferencias de 3 o 4 puntos.

«Lo damos vuelta», se entusiasmaban los militantes aunque los voceros de Nación, Provincia y Ciudad reclamaban mesura y desmentían ante el periodismo presente los bocas de urna que circulaban, mientras fallaba la red de wifi y varios colegas enseñaban su enojo por la situación.

En on, al momento de enfrentar a los medios, Marcos Peña, Salvai y Machiavelli, en primer término, se encargaron de disfrazar el panorama lo mejor posible: “Estamos muy contentos con la elección que se hizo. Las expectativas son positivas”, expresó el funcionario. También indicó que “las evaluaciones las haremos a la noche. Las bocas de urna que circulan son truchas, con WhatsApp se hace más fácil que circulen, y la ansiedad genera que se esparzan más rápido. Por eso es importante tener el escrutinio rápido”, aseveró. Y agregó: “No vamos a hacer análisis hasta que tengamos los resultados”.

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Lousteau se mostró cauto y pidió paciencia. No obstante, con el correr de las horas, los rumores de derrota  del oficialismo fueron más importantes y la euforia en el bunker del Frente de Todos comenzó a crecer. Incluso el cotillón preparado en Rafael Obligado al 2221 empezó a retirarse y las caras largas dominaron la escena. El único victorioso de la jornada, Horacio Rodríguez Larreta, se mostró ante el público pero con signos de derrota, sin el entusiasmo característico: «Mauricio sentó las bases de una transformación que hoy vemos todos y en la Ciudad hoy vemos que sí se puede».

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Luego, Macri, y sin datos oficiales, derrotado como pocas veces en toda su carrera política, confesó que se perdió por margen: “Hicimos una mala elección”, planteó, acompañado por su candidato a vice Miguel Ángel Pichetto, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, por el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y la diputada Elisa Carrió. En su breve discurso, Macri reconoció: “Duele que no hayamos tenido el apoyo que esperábamos”. Y anticipó que desde el Gobierno van a “escuchar” el voto de la gente.

«Esto ya está», se escuchó de boca de un periodista que conoce la interna del macrismo como nadie. A partir de ahí, los rumores sobre cambios de Gabinete, en respuesta a la reacción de los mercados de este lunes, se multiplicaron, tan veloces como la salida de candidatos y funcionarios de fuste rumbo a Olivos, en una reunión en la que el jefe de Estado convocó para «analizar la elección». Una noche histórica para el partido que nació en la Ciudad de Buenos Aires y que puede culminar su periplo nacional el próximo octubre de no mediar sorpresas.

 

 

 

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