La secuencia de discursos con consecuencias se tomó un respiro en El Calafate. La vicepresidenta venía de golpear, luego se abrió la etapa de negociar y ahora parece haber llegado el momento del despliegue. Críticas a Martín Guzmán por renunciarle a Alberto en un tweet y la promesa de no «revolear ningún ministro».
Tecnópolis, 3 de junio: habla Cristina en el acto por el Centenario de YPF y Matías Kulfas no puede contener su relación por debajo de la mesa con algunos periodistas y al rato del final del discurso, brinda una entrevista radial.
Pero, y ahí está el problema, también dispara un off que rápidamente rebota y le compite a la vice en la agenda con un tópico insinuador de actos irregulares en torno a la licitación del gasoducto Néstor Kirchner.
La curiosidad mata al gato y el off renuncia al ministro.
Ensenada, 2 de julio: Habla Cristina y la novela de la lapicera es la continuación de uno de los efectos del discurso de Tecnópolis. La posta la había tomado el propio Alberto en la CGT el día anterior, cuando en el acto por los 48 años de la muerte de Juan Domingo Perón, había parafraseado al líder justicialista con esa tensión entre «lapicerear» y «convencer».
En medio del discurso de la vicepresidenta, Martín Guzmán le quiso ganar de mano a Kulfas y no esperó el final para hablar. El tweet con su carta de renuncia fue un golpe directo al Presidente, más allá de si Alberto lo atendió ó si los tildes celestes en el celular del economista platense fueron el color de su pantallita por esas horas.
Olivos: 4 de julio: Una cena a solas entre Alberto y Cristina, de la que no trascendieron contenidos, fue el comienzo del acercamiento. Había quedado atrás un domingo cargado de rumores, como siempre alimentados por usinas propias y ajenas del Frente de Todos.
La política también es una actividad donde juegan las leyes de la física y cuando se ocupa un cargo, alguien queda afuera. Que luego funcionen, al decir de Cristina, es motivo de otro análisis.
https://informepolitico.com.ar/cristina-resalto-el-poder-transformador-del-estado-mientras-guzman-se-iba-por-falta-de-apoyo-politico/
Con Silvina Batakis ya en el cargo de Guzmán y haciendo un breve road show mediático, las conversaciones siguieron en el triángulo superior del FdT y, pese a las desmentidas posteriores, la mesa de Olivos sumó a Sergio Massa en la noche del miércoles.
Cristina y sus dos ex jefes de Gabinete, más de una década después. El mismo salón de Olivos, otro país.
La semana de Alberto
Se hizo hincapié en esos días sobre la ausencia de actividad del Presidente. Efectivamente, tras la jura de Batakis el lunes, hubo una reunión con la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras y no mucho más, que haya tenido difusión.
El debate público construido en base a rumores tuvo su mejor foto en la conferencia de prensa de los jueves de la vocera Gabriela Cerruti. Allí, en un cruce con una colega de un medio opositor, la funcionaria-periodista salió a desmentir la renuncia de Alberto.
El ensayo de caos tocaba su punto más alto desde diciembre de 2019, aunque todavía quedaba la bizarra manipulación de una placa de La Nación+, que el viernes se difundió en redes y que consignaba directamente la renuncia como noticia. Falsa, pero también con el objetivo de sedimentar la campaña.
https://informepolitico.com.ar/fue-un-inmenso-acto-de-irresponsabilidad-dijo-cristina-sobre-la-renuncia-de-guzman/
El Calafate, 8 de julio: El viernes Cristina habló en la inauguración de un teatro municipal. La acompañaba la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk y el intendente local, Javier Belloni.
La liturgia habitual y la expectativa de siempre. Pero si alguien esperaba un redoblar la apuesta por parte de la vice, ella misma aclaró de entrada que no iba a «revolear a ningún ministro».
Datos positivos de la gestión, un repaso de algunos logros de sus dos presidencias y el llamado a la unión nacional, «sin rencores y con muchas ideas, autoconvocarnos para la construcción de una Argentina en paz y -remarcó- con paz social».
Ministros que respiraron, aflojaron tensiones y una excepción a la regla; no todos los discursos generan temblores. Aunque las réplicas subterráneas de los anteriores permanecen.
Tucumán, 9 de julio: Alberto Fernández, encabezó un acto por el Día de la Independencia, 206 años después de la firma del Acta de ese hecho histórico.
Afirmó que el Gobierno enfrenta «una embestida de grupos concentrados» y también envió un mensaje interno al Frente de Todos al afirmar que «no hay futuro político sin unidad».
Además, le puso punto final al capítulo Guzmán y afirmó que «ahora la ministra se llama Batakis y tenemos que hablar de ella»,
Sergio Massa, también presente en Tucumán, entendió que no era su momento y dijo sobre la salida del exministro: «Esa salida nos puso a todos en alerta, las mezquindades individuales ponen en riesgo lo colectivo».
Con una semana que termina y otra que comienza (lo que no ocurrió la anterior), Batakis comienza este lunes su ciclo real, más allá de su jura y de una primera reunión con representantes de grandes empresas de consumo masivo, donde estuvo acompañada por su par de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli y por el presidente del Banco Central, Miguel Pesce.
Ya con equipo completo, que está en plenas funciones y con actividad este fin de semana, además del punteo de nuevas medidas junto a Alberto en Olivos, Batakis tiene dos certezas inocultables.
Afuera del despacho del quinto piso del Palacio de Hacienda la espera la realidad, con sus caras inflacionarias y el impacto en precios que torpedean la calidad de vida de amplios sectores de la población; la puja distributiva; la pelea cuerpo a cuerpo con el mercado por la pizarra diaria de dólares ilegales y la especulación financiera y el frente externo de una deuda que funciona como un ancla de la economía y en algún punto comienza a trabar el sostenimiento de la recuperación.
La otra garantía que tiene Batakis, al menos por el momento, es que está apoyada directa o tácitamente por el conjunto del Frente de Todos.
Una condición necesaria, aunque no suficiente.