Desde el partido debaten en qué condiciones armar su táctica electoral con el PRO y el Frente Cívico. El rol de Mauricio Macri y la línea con Juan Schiaretti, una historia de casi 50 años.
El congreso partidario del radicalismo cordobés debatirá inscribir en la Justicia electoral provincial la conformación de la alianza con el Frente Cívico, el PRO, la Coalición Cívica y otros partidos que conforman el sello Juntos por el Cambio, que hasta podría sufrir una modificación en el nombre.
El diputado Rodrigo De Loredo pretende que a la par de armar la coalición se fije un un reglamento interno para la elección de candidatos. Esa postura es resistida por el senador nacional Luis Juez. La idea es inscribir la alianza el próximo martes.
La clave del debate es determinar si a la par de la inscripción de la alianza tiene que estar el reglamento interno para elegir “de manera democrática” a los candidatos. Es lo que que plantea el sector de Rodrigo de Loredo, a diferencia de Juez, quien pretende que primero esté la alianza y luego el reglamento.
“Alianza y reglamento son indivisibles”, dicen en el entorno de De Loredo. La frase tiene un resabio de la situación nacional, cuando en la gestión de Mauricio Macri en la presidencia, los radicales se quejaban de ser una alianza electoral y no una coalición de gobierno.
Pero De Loredo también tiene un frente abierto en la propia UCR. El presidente del partido, Marcos Carasso, enrolado en el sector de Mario Negri, confía en que este sábado sólo se habilite la inscripción de la alianza ante la Justicia electoral provincial.
En la provincia se sabe que ya hay un acuerdo previo con los otros partidos, el PRO y el Frente Cívico de Juez. Dicen que ya tienen definido verse entre lunes y martes, para cerrar detalles que incluyen el nombre y los colores de la alianza, para presentarla entre martes y miércoles.
Otro de los reparos del sector de De Loredo es que sea el Comité Provincia y no el presidente del partido, el que ejerza la representación del radicalismo.
“No es un invento de De Loredo, sino un requisito de la ley de partidos políticos”, dijo Esteban Bría, apoderado del diputado, en referencia a la indivisibilidad de la alianza y del reglamento.
El peligro del rompimiento y el factor Macri
Uno de los motivos del apuro para confirmar esos elementos de la alianza en la formalización ante la jueza electoral Marta Vidal, fue el temor de posibles saltos de dirigentes del PRO hacia Hacemos por Córdoba, que conduce el gobernador Juan Schiaretti
Todo escaló cuando se conoció la reunión entre el expresidente Mauricio Macri con el intendente de la capital provincial y candidato a gobernador por el oficialismo, Martín Llaryora. Fue apenas antes de la partida de Macri a Qatar a ver el Mundial, en las oficinas de Olivos del presidente de la Fundación FIFA.
De Loredo pagó facturas internas porque él ya había manifestado un alineamiento con Macri. Pero el encuentro también generó críticas en el mismo PRO y en Luis Juez, quien dijo «no es normal que se reúna con el enemigo».
La historia entre Juez y el «peronismo cordobés» tiene casi dos décadas de enfrentamiento. Juez era funcionario del gobierno de José Manuel De la Sota, cuando se fue enojado con el «Gallego». Fue intendente de la ciudad de Córdoba, desde donde inclusive fue parte de esa primera transversalidad que planteaba Néstor Kirchner al comienzo de su gestión.
En 2007 Juez enfrentó a Juan Schiaretti para la gobernación y perdió por pocos votos. Pero el ahora senador de Juntos por el Cambio sigue sosteniendo, 15 años después, que un oportuno y sospechoso corte de luz la noche del conteo de votos le dio el plus a Schiaretti para ganarle.
Lo que también hay que poner en contexto es que la relación del gobernador Schiaretti con los Macri, primero Franco y heradada por Mauricio va camino a cumplir 5 décadas. En la dictadura militar, el Grupo Socma empleó a varios dirigentes peronistas en sus filas, entre los que estaban Julián Licastro, Carlos Grosso (luego intendente de la Ciudad de Buenos Aires, con enorme relación de negocios y de política con los Macri) y el propio «Gringo» Schiaretti.
Secretario de Industria durante el gobierno de Carlos Menem, el escritorio de Schiaretti era frecuentemente visitado por Mauricio, al frente de Sevel. La época de las importaciones truchas de autopartes, que derivarían en una condena para Macri y la caída de la Corte Suprema al comienzo del kirchnerismo, entre otras, por la causa Sevel.
Los negocios y la política, siempre de la mano. Además, Córdoba fue clave para el triunfo de Macri en 2015 y el expresidente que nunca se subió, pero tampoco se bajó de la candidatura, va a armar con lo que sea. El mostrador en la provincia lo atiende Schiaretti y eso puede pesar más que la bronca de Juez o el resquemor de los radicales.
De Loredo viene de decir en las últimas horas que «será la UCR la que gobernará la provincia en 2023». Pero se cuidó de asegurar que será con la unidad de Juntos por el Cambio. “El peronismo siempre llegó a las elecciones conociendo quién era el candidato opositor. Esto no va a pasar ahora”, dijo para defender su estrategia de no dar definiciones. “Entiendo la inquietud, pero no hay que adelantarle nuestro juego al PJ”, remarcó.
Juez, que ya recibió el apoyo abierto de Horacio Rodríguez Larreta, sigue enojado con Macri: “Se reunió con mi enemigo en Córdoba y le voy a pedir explicaciones”, advirtió en referencia a Macri, que sigue en Qatar, a la espera de la final y que habrá que ver cómo toma lo dicho por el senador. Si como una bravuconda cordobesa con esa picaresca al límite que suele practicar Juez, ó como la señal de que algo no cierra en la provincia mediterránea.