De su visita a Estocolmo, Suecia, el jefe de Gobierno de la Ciudad Horacio Rodríguez Larreta, junto a un grupo de legisladores, se trajo la idea de implementar para los porteños el sistema de termovalorización que utiliza la Ciudad nórdica para tratar los residuos que genera; pero que es sumamente cuestionado por los distintas ONG ambientalistas.
El sistema, pese a ser sumamente caro, tiene la capacidad de transformar la basura en energía, de hecho en la capital sueca el 80% del gas para calefaccionar los espacios y edificios públicos proviene de desechos; mientras que en Argentina, apenas se genera una cantidad marginal de BiosGas, el que se toma de los gases que genera la basura al descomponerse.
En el modelo que busca importar Larreta, los residuos se tratan en plantas que incineran la basura en plena Ciudad:»El vapor que expulsa la planta es de una pureza incluso superior a nuestra agua potable», afirmo la vicealcaldesa de Medio Ambiente, Katarina Luhr, a Larreta.
Mientras que en la Ciudad apenas reciben tratamiento el 10% del total de los residuos, lejos de la promesa de Mauricio Macri de «Basura Cero», el otro 90% directamente a rellenos sanitario, por lo que para el ejecutivo porteño es también una oportunidad de debilitar a Hugo Moyano, quien maneja la recolección de de las 18 mil toneladas diarias que luego van al CEAMSE.
A su vez, deberá hacer frente a las críticas de asociaciones del cuidado de medio ambiente, como la ONG Greenpeace, que ya estableció su oposición a la inciativa: «Pensamos que hay varias cosas antes de termovalorizar como votar una ley de envases, aplicar tecnologías más novedosas y continuar con la recolección diferenciada. Lo único que queda claro en el proyecto del ejecutivo es que no se lograron las reducciones pautadas».
«Instalar un incinerador en la ciudad pone en riesgo la salud de las personas en la ZMVM y aumentaría contaminación atmosférica con metales pesados, perturbadores endocrinos y contaminantes orgánicos persistentes», cuestionan los ambientalistas.
A su vez, de avanzar con la iniciativa, la recolección y el traslado de los materiales desechables también se vería afectada. En este rubro, intervienen empresas como IMPSA (de la familia Pescarmona) Ecohabitat (del Grupo EMEPA) Ashira Martin y Martin UTE, Cliba (de Benito Roggio), AESA y Urbaser. El futuro de estas compañías, bajo un nuevo esquema, es una real incógnita.