Los puntos de contacto entre la reforma de Macri y el todo o nada de Milei

Lo ocurrido durante la votación general de la Ley Ómnibus, en las inmediaciones al Congreso, tienen algunos paralelismos con lo que pasó en 2017 con la votación por la reforma previsional de Mauricio Macri. El recinto, las inmediaciones, las protestas, la represión y algunas caras que se vuelven a repetir en la era libertaria que es a todo o nada a partir del traspié en el recinto.

Siete años pasaron, y aún así, algunas cosas lograron mantenerse igual. Hace semanas se dio la votación de la Ley de Bases en el congreso de la nación con fracaso en la discusión en particular, con una larga previa de sesiones extraordinarias, debates de todo tipo, cuestionamientos por la falta de los referentes oficialistas para explicar el proyecto, amenazas de parte del presidente y rosca. Mucha rosca política. Negociaciones que lograron destrabar una parte de lo que fue la Ley Ómnibus, que luego de varias modificaciones (mejoras, según el oficialismo) pasó a ser llamada una ley combi por la oposición.

Entre el Congreso y sus inmediaciones se vivieron días de tensión, violencia, discusiones pasionales, escraches y represión. Esto último no puede faltar cada vez que se sesiona una ley que puede modificar de manera drástica la vida común de los argentinos y argentinas. Pero aunque parezca mentira, no solo estos condimentos se repitieron entre 2017 y 2024, sino también algunas caras como la de Patricia Bullrich y Luis Caputo en el oficialismo.

En las inmediaciones

El Congreso vallado, más el tratamiento de una ley polémica, da siempre como resultado represión. En 2017 se dieron dos jornadas de violencia que al caer la noche, cerraban con marchas y cacerolazos. Aunque lo más recordado de esos días es la foto del militante del mortero. Si lo comparamos con lo sucedido con el debate de la normativa «Bases», tuvimos tres días de una brutalidad que cada vez era más salvaje.

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Al hablar con Adolfo Buzzo Pipet, dirigente de Libres del Sur en la Ciudad de Buenos Aires, reflexiona que “en el 2017 el oficialismo debió frenar la escalada de violencia por los durísimos episodios. En esta oportunidad resta saber cómo terminará el proceso, pero aún tiene un final abierto. Tanto las privatizaciones, como las facultades delegadas y el protocolo represivo despiertan mucha bronca en la sociedad”. Pensando un poco en la actualidad agrega que “la gente va perdiendo el miedo en la misma proporción en que el gobierno da un aval social para ajustar a los que menos tienen”.

En esta ocasión se hizo gala de un “protocolo antipiquetes” realizado por la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, y que con cada aplicación termina demostrando lo poco efectivo que resulta. En esta línea, el Director asociado de la consultora Proyección, Santiago Giorgietta, opina ante Informe Político que en realidad es un “protocolo mediático” con el cual “lo que quiere es emparentar un piquete a una protesta pacífica, democrática y constitucional”.

Algo que también se repite entre una y otra, es el momento en que los diputados y diputadas de diferentes partidos políticos salen del recinto para intentar mermar el clima en los alrededores. Utilizan su investidura y su poder mediático para poner paños fríos en la violencia que se vive puertas afuera. Una forma de llevar el exterior al interior, es cuando muestran los cartuchos de las balas que utilizan las fuerzas represivas. No obstante, las sesiones continuaron su curso, sobre todo cuando en el recinto hay una mayoría escéptica que vota en contra cuando se propone suspender la sesión.

Puertas adentro

Santiago Giorgietta, al ser preguntado por lo ocurrido dentro del Congreso, destaca que “la principal diferencia es que hoy hay una tercera fuerza muy marcada y que el peronismo no está del todo dividido como si lo estaba en el 2017”.

Otra diferencia que se puede encontrar es el periodo de la gestión en el que se dió. En el caso de la reforma previsional, fue tratada promediando el mandato. Sobre esto, Giorgietta considera que eso fue “el punto de inflexión en la pérdida de poder político y en la pérdida de poder de representación de Mauricio Macri”. Apunta además que “lo que aprendió el gobierno actual es que esas cosas hay que tratarlas en un principio, pero el costo que le está llevando a Javier Milei es significativo en términos de opinión pública”.

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Pese a esta decisión, quienes hoy en día sostienen de forma férrea a su gestión son los votantes propios de la elección general que están comenzando a demostrar algunas grietas, como así también votantes que lo eligieron durante el ballotage que ya no sólo dudan, sino que hasta se muestran en contra de muchas acciones que realiza el gobierno. Para el analista Giorgietta, “licuar ese capital social, en tan solo cincuenta días, va a tener consecuencias”.

En su momento Mauricio Macri no necesito recurrir a la amenaza o a la instigación como forma de negociación. Puertas adentro tenía una base fuerte, respaldado por Elisa Carrio, Fernando Iglesias, Alfredo Olmedo y una larga lista de etcétera que apoyaban al oficialismo y aprovechaban la debilidad de un peronismo fragmentado. Eso no existe hoy en día. Pese a lograr una mayoría en la votación general, en la votación particular se diluyó. Sin embargo, van 2 meses de 48, todavía puede pasar mucho.

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