Los Químicos rechazan una suba del 1% y advierten: “No vamos a firmar ningún acuerdo que genere pérdida salarial”

En el marco de la negociación paritaria correspondiente al período mayo 2025 – abril 2026, el Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas (SPIQYP) rechazó la propuesta salarial presentada por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQYP), que consistía en un aumento mensual del 1%.

El planteo fue abordado esta semana en el tradicional plenario de delegados del gremio, donde el secretario general, Facundo Aveiro, puso en consideración la oferta ante los representantes de base. Allí, el dirigente fue categórico: “No está ni cerca de los números que arroja el índice de precios al consumidor”, sostuvo, y dejó en claro que el sindicato no convalidará ningún acuerdo que implique una pérdida del poder adquisitivo.

Durante el encuentro, los delegados analizaron el desfasaje entre los aumentos ofrecidos y el alza de precios que golpea de lleno el bolsillo de los trabajadores. “Si tomamos solamente desde la vuelta de las vacaciones hasta acá —explicó Aveiro—, dependiendo del producto, como la carne por ejemplo, tuvo subas por encima del 8 al 12 por ciento aproximadamente. Lo mismo lácteos, huevos, etcétera”.

Desde el sindicato recordaron que vienen reclamando hace años, bajo distintos gobiernos, una medición clara de la inflación que refleje la realidad cotidiana de los trabajadores. En ese sentido, cuestionaron que el índice oficial muchas veces no logra dar cuenta de lo que sucede en góndolas y comercios.

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Otro de los temas discutidos en el plenario fue el sistema de homologación de los acuerdos. Según señalaron, los convenios firmados entre partes —aunque legítimos— muchas veces no se homologan en tiempo y forma. Desde el SPIQYP advirtieron que esto contradice lo dispuesto por la Ley N.º 14.250 y el régimen general de procedimientos administrativos. La normativa establece que los acuerdos deben ser analizados y resueltos por el Ministerio de Trabajo en un plazo razonable, y que, vencido ese plazo —generalmente considerado de 30 días hábiles en la práctica administrativa y jurisprudencial—, deberían quedar homologados o, al menos, en condiciones de ser exigidos judicialmente, siempre que no existan observaciones legales o formales.

“Pretenden ponernos entre la espada y la pared. El mensaje es: si no firmás lo que quieren, no homologan y los trabajadores no cobran. Juegan con la necesidad para que aceptemos migajas de aumento”, advirtió Aveiro. Y agregó: “desde el gobierno Libertario existe libertad para las empresas para hacer lo que quieran con los trabajadores y para aumentar precios muchas veces sin ninguna justificación, pero no hay libertad para que los salarios aumenten, aun cuando los propios empresarios lo aceptan”.

Hasta ahora, los trabajadores químicos venían aplicando un sistema de actualización mensual por inflación vencida, que les permitió mantenerse apenas por encima de los valores oficiales del IPC. “Cuando el IPC informa el número de inflación, ese número es el que se otorgaba de aumento a los trabajadores. Y así, mes a mes se iba actualizando el salario”, explicó Aveiro. No obstante, la nueva propuesta de la cámara empresaria busca abandonar ese esquema y avanzar en una fórmula que consolide aumentos por debajo de la inflación, como ocurre en otros gremios.

Desde el SPIQYP advierten que replicar acuerdos del 1% mensual en quimicos como así también en otras actividades industriales y de servicios generaría un fuerte perjuicio no solo a los trabajadores, sino a la economía en su conjunto. “Todos sabemos que trabajadores mal remunerados y con salarios de subsistencia no motorizan la economía —señaló Aveiro—. Se destruye el mercado interno, perjudicando no sólo al trabajador que recibe un bajo aumento, sino también al comerciante, que ya no podrá vender los mismos artículos porque el trabajador le comprará menos”.

El impacto alcanzaría a múltiples rubros: desde verdulerías, carnicerías, locales de comida y turismo, hasta la venta de productos de limpieza e insumos químicos. Pero también afectaría directamente a las industrias que producen esos bienes, generando un círculo de retracción económica y caída en la demanda.

Frente a este panorama, el plenario definió no avanzar en la firma de ningún acuerdo que implique retroceso salarial, aun si eso significara una homologación más lenta. La postura fue respaldada de forma unánime por los delegados, quienes coincidieron en la necesidad de defender el poder adquisitivo frente a cualquier intento de imponer salarios por debajo de la inflación. “

“Los trabajadores químicos prefieren esperar la homologación de un acuerdo superior a la media, ya que a la corta o a la larga el aumento será homologado y ese dinero será cobrado todo junto. A la larga, el porcentaje que se firme se incorporará al salario, el cual se sostiene sin derrumbarse como en otros casos”, expresó Aveiro. Y remató con una comparación concreta: “En el último caso vimos cómo nosotros logramos un 3,7%, mientras que otros, por ser homologados ya, aceptaron el 1%”.

Actualmente, el salario básico del sector —incluyendo el último aumento del 3,7% correspondiente al mes de abril— parte de una base de $1.131.000, sin contar adicionales. A ese monto se le suma una bonificación anual de $472.193.

Finalmente, desde el sindicato remarcaron que la modalidad de actualización salarial por inflación (IPC) vencida ya fue implementada anteriormente, no fue objetada legalmente en ningún momento y, si bien en algunas ocasiones demoró, la homologación finalmente fue un hecho. Por eso, aseguran que la Secretaría de Trabajo no tiene fundamentos válidos para negarse a homologar un acuerdo similar en el presente. Desde el SPIQYP aseguran que defender el salario no es solo una cuestión de justicia para los trabajadores, sino también una apuesta concreta por sostener la producción, el consumo y el tejido social en uno de los sectores estratégicos de la industria nacional.

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