Hace pocos meses, la Nación había enviado 575 efectivos de la fuerza federal en la provincia de Santa Fe, pero los índices delictivos siguen muy altos.
Alberto le garantizó al gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, enviar a Rosario 300 gendarmes en los próximos 30 días y un comandante de la fuerza federal para que planifique la distribución territorial y el operativo.
La medida se instrumenta en el contexto de un plan que apunta a reforzar la seguridad en esa ciudad santafesina ante el aumento de la violencia, atravesada por peleas de grupos narcos.
La reunión en Casa Rosada se dio un día después de que Perotti lanzara críticas a la Nación por la seguridad, al abrir las sesiones de la legislatura santafesina.
El gobernador de Santa Fe estuvo acompañado por el intendente de Rosario, Pablo Javkin, mientras que Alberto estuvo con el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández.
«Hay un compromiso claro del Presidente de que esto que está pasando en el territorio no se expanda a otras provincias», destacó Perotti y subrayó que «el trabajo entre Nación, provincia y municipios no tiene que tener grietas».
En diciembre pasado, la Nación había desplegado a 575 gendarmes en la provincia. El plan que había anunciado en ese momento Aníbal Fernández incluía el envío de otros 1.000 efectivos, pero antes de eso debía construirse un nuevo destacamento que todavía está en proceso.
En medio de una nueva escalada de violencia y asesinatos en Santa Fe, las autoridades provinciales volvieron a pedir más presencia de Gendarmería Nacional en el territorio.
«La inseguridad es un flagelo que la provincia arrastra desde hace años y sobrepasa la instancia provincial y local. Se requiere de una estrategia federal», sostuvo Perotti este domingo.