Pandemonium

Nuestras vidas están, hoy por hoy, regidas por la pandemia del Covid-19. Este virus no solo ataca la salud de las personas, sino que el aislamiento utilizado como barrera de prevención para su difusión, provoca cambios significativos en nuestra forma de relacionarnos, en nuestro sistema productivo y también, en el escenario político mundial.

Ejemplos del Mundo
El mundo es testigo de la naturaleza de sus líderes. En EEUU su presidente, Donald Trump, es aún más cuestionado a lo que regularmente era -sus propios votantes empiezan a cuestionarlo- por la tardanza y la tibieza de sus decisiones ante la pandemia. Trump apostó a lo que siempre ha priorizado en su vida: la economía, y esta falta de visión política sumado a la contienda electoral lanzada previamente, lo obligó a virar ante los avances de esta nueva pandemia.
Faltan pocos días para que el país del norte sea el que tenga la mayor cantidad de contagiados, por otro lado, debemos tener en cuenta que su sistema de salud, no se encuentra preparado para enfrentar una epidemia generalizada dentro de sus fronteras. Esta posible desgracia puede ser “la ayuda” que necesitaban los demócratas para derrotarlo electoralmente, debe recordarse que, hasta antes del inicio de la propagación del Coronavirus, Trump encabezaba las encuestas.
Gran Bretaña tuvo un inicio parecido al de EEUU, el Premier conservador Boris Johnson priorizó la economía, pero la realidad lo golpeó y actualmente, desechó el plan de “inmunidad social” y comenzó a adoptar el sistema de Aislamiento Social Obligatorio.
España e Italia sufren las consecuencias de la ineficacia de sus líderes, que no estuvieron a la altura del momento y además no contaron con el tiempo y la experiencia ajena que si tuvieron/tuvimos otros países en los que la pandemia tardó más en llegar por cuestiones geográficas. Estas dos naciones están padeciendo el deterioro sistemático de sus sistemas de salud por falta de inversión, pero, sobre todo, por falta de decisión política.
China, el país que dio origen al virus no solo logró actuar rápidamente y con determinación, sino que además empieza a ocupar un lugar hegemónico en la opinión pública. Este liderazgo se generó desde la solidaridad y pragmatismo, a través de la asistencia médica que realiza a los países que se lo solicitan, por su despliegue en tecnología y por los recursos que muestra y comparte. Pero sobre todas las cosas antes mencionadas, por su capacidad de tener “visión política” y presentarse ante los líderes del mundo como un país que ha demostrado tener la preparación y comprensión social que su principal rival, no tiene.
Al mismo tiempo tenemos a Cuba, sumando agua para su molino, a través de su habitual solidaridad, asistiendo a grandes potencias y a países con menor preparación de su sistema médico.

Dos casos vecinos
Venezuela solicita al FMI asistencia económica para afrontar la pandemia, mientras lidia con los arrebatos de Trump por diluir su mal momento, recurriendo a un clásico, pero no menos efectivo, sistema; adjudicar el mote de terrorista y/o narco a rivales geopolíticos, para sumar apoyo local y por qué no, comenzar un nuevo enfrentamiento político-militar.
Brasil es uno de los casos más complicados, por lo menos para su población, ante la pandemia del Covid-19. Jair Bolsonaro, por sus características personales/naturales, se asemeja, en alguna medida con el Donald Trump. Pero Brasil no es EEUU, y el resultado de su accionar está llevando a una multiplicación acelerada de casos que seguramente le costarán mucho más que un mal trago, que, a la vez, acelera y provoca el mismo presidente por su intolerancia con notas de fascismo que en definitiva lo hacen un caso testigo, en el que pronto se verán las consecuencias políticas y sociales de haber priorizado la economía y facilitado la propagación del Covid-19 entre su población.

Argentina
Lo que se vive en nuestro país, puede ser leído, a nivel político como una reconfiguración de fuerzas en proceso.
Desde la oposición es indudable el fortalecimiento de Horacio Rodríguez Larreta, se muestra dinámico, decidido y por sobre todo se muestra como un “líder”, ayudado por ser el que cuenta con el cargo ejecutivo más importante de su partido. De todas maneras, parece dispuesto a dejar las diferencias de lado y ya ha sido valorado por trabajar codo a codo con sus principales opositores externos. A su lado, Diego Santilli, alimenta y es alimentado por esta inesperada construcción de poder.
El ex presidente Mauricio Macri atraviesa su peor momento de debilidad política, aún más importante que la derrota de las PASO. Al comienzo de la pandemia apeló en una mala lectura, a lo que le había dado éxito, alimentó la grieta y luego, cuando las cosas ya no daban lugar a dudas decidió de forma tibia (algunas publicaciones desde sus redes) encolumnarse a los pedidos de lucha por la salud pública. Algo que igualmente le genero pérdida de poder ya que se convirtió en “blanco fácil” de ataques, luego de haber encabezado una gestión en la que precisamente este sector, se vio desguazado.
Patricia Bullrich es quien se muestra, en este mismo sector, más activa (al menos en redes sociales) potenciando su visión militarista de la política, lanzando “misiles” a diestra y siniestra, buscando escalar posiciones dentro y fuera de su espacio. Mario Negri, por su parte, verá en el futuro, los frutos de su decisión de acompañar al Gobierno Nacional.
La ex Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal se enfrenta a la posibilidad de que el distrito que acaba de dejar sea el que más sufra por la falta de recursos hospitalarios que en parte, son producto de su gestión, razón por la cual, ha optado por no mostrarse, pretendiendo de esta manera resguardar parte del capital político/electoral que posee.
Axel Kicillof, se muestra trabajando a la par del presidente y del Jefe de Gobierno porteño, a diferencia de su par de la Ciudad, debe acelerar los preparativos para el momento crítico de la epidemia en su distrito. En una provincia con recursos desproporcionadamente menores en cuanto a su nivel poblacional que a la vez, muestra índices muy altos de pobreza e indigencia. Sin dudas, necesitará de todos los recursos que el Estado Nacional pueda brindarle para sortear esta crisis de la mejor manera. La parte positiva es que el gobernador lo tiene muy claro.
En este momento, Alberto Fernández ha logrado despejar, aunque sea de forma momentánea, las dudas que sostenía un sector de la sociedad en cuanto a un liderazgo y/o conducción del ejecutivo compartido con Cristina Fernández de Kirchner.
Contrariamente a una teórica pérdida de capital político que puede implicar tomar una decisión como la de aislamiento social obligatorio, la imagen positiva del presidente ha crecido. El 6 de marzo medimos su imagen positiva; que estaba en torno al 49.21%, en cambio, hoy las mediciones nos arrojan una escalada de más de 7 puntos. Hay un gran consenso en la población sobre el acierto de las medidas que ha llevado adelante y a la vez, una expectativa positiva sobre las futuras medidas que impulse.
Este nuevo nivel de aceptación tiene varios matices, no es sólo el “efecto Coronavirus”. Sino que también se enmarca en lo que se llama “líder positivo”, un líder que no dudo en consultar a especialistas de la materia de forma constante y decidir basado en ese asesoramiento, un líder que capitalizó apoyo a ambos lados de la grieta cuando por medio del trabajo en conjunto, logró acciones que dejan sin efecto críticas opositoras y que crean una suerte de rechazo de la opinión pública en cuanto a estas críticas y en algunos casos hasta una desvalorización tal que hasta los propios seguidores o sistemas de apoyo opositores (trolls, bots, etc.) deben “trabajar” tiempo extra para sostenerse dentro del “juego”.
Alberto Fernández es visto, en este momento, como un presidente preocupado y comprometido con la salud y el bienestar de la población, forma parte de esta lectura, su constante aseveración; “salud antes que economía”, diferenciándose así de los líderes de potencias mundiales que están socavando sus imágenes a medida que el Covid-19 avanza en sus países.

El rol de los medios y las redes sociales
Una población “encerrada”, que esté viendo la tele, escuchando la radio y leyendo los portales, con poca dispersión al alcance de la mano, pareciera ser un sueño para cualquier director de medios, publicista o arquitecto social. A nivel global, habrá que analizar, una vez finalizada la pandemia, las consecuencias sociales de esta reclusión, pero a nivel local ya puede visualizarse los caminos elegidos por los medios “tradicionales”.
El “Corona virus” hegemoniza todo el contenido audiovisual en cuanto a noticias y redes sociales; el mapa “en vivo” del avance del virus, las víctimas fatales a lo largo del globo, los nuevos casos por ciudad, la visión de los especialistas y las diferentes cuarentenas, cautivan las lecturas globales y la búsqueda de los medios de comunicación es, en mayor o menor medida, precisamente reflejar estos temas.
En nuestro país, el costado político cobra gran relevancia, de acuerdo con el medio, pero siempre por su interacción con el Covid-19, políticos locales, provinciales y nacionales, se han convertido en columnistas frecuentes de los principales medios, apareciendo incluso en programas generalmente “apolíticos”. A diferencia de lo que ocurre en otros países, en Argentina pareciera haber consenso en el mensaje a transmitir, por lo menos hasta ahora.
En Redes Sociales, la cosa cambia un poco: La difusión de las medidas preventivas ha quedado sólo en manos de cuentas oficiales, gubernamentales y del sector de la salud. A nivel del suelo, el hashtag #Quedateencasa ha sintetizado prácticamente todo.
Los perfiles de cada red se han potenciado, en Instagram (el costado lindo de la vida) se han multiplicado las recetas, las clases a distancia, los recitales en vivo y los consejos “saludables”, más allá de las fotos agradables de la cuarentena de cada usuario.
En Twitter (el lado oscuro de la red), se ven las denuncias cruzadas, los linchamientos públicos y las cadenas de insultos, amenazas y demás agresiones habituales, sin dejar de lado los imprescindibles memes y las fake news, una ensalada de veneno, temor y agresión condimentada con dosis de esperanza surgida de usuarios que parecen ser ajenos a esta red social.
Facebook ha revivido de su agonía, el tiempo disponible que cuentan los usuarios adultos (que son aquellos que más utilizaron la red en su pasado) ha permitido que resurja como medio de comunicación social. Aunque es de prever que este revivir, dure sólo lo que dure la cuarentena.
Otras redes están floreciendo, como Tik Tok por ejemplo y otras se mantienen sin grandes cambios, como Snapchat.
A modo de conclusión, es importante destacar a las vedettes del medio, que son las aplicaciones de comunicación y streaming, Zoom, Whatsapp, Telegram, YouTube, Netflix, Mubi, Cuevana, Stremio, etc. hoy aliadas imprescindibles de los usuarios que, en cuarentena, se ven alejados de sus seres queridos y con tiempo ocioso.
Lic. Martin Surpin
Director de CIGP
@martinsurpin

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