Mientras se espera el conteo definitivo para definir al nuevo presidente peruano, que podría demorar hasta tres semanas, la Alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, exhortó este lunes a los diversos actores políticos y sociales del país a mantener la calma y evitar enfrentamientos.
“Me preocupa ver cómo lo que debería ser una celebración de la democracia se está convirtiendo en un foco de división, que está creando una fractura cada vez mayor en la sociedad peruana, con implicaciones en los derechos humanos”, señaló la ex presidenta chilena en un comunicado.
Elecciones en Perú: Castillo ratifica su ajustada victoria ante Fujimori
En Perú crecen las tensiones políticas y sociales derivadas de la mínima diferencia que obtuvo el candidato presidencial Pedro Castillo en el ballotage del pasado domingo 6 de junio, que se impuso sobre Keiko Fujimori por cerca de 50 mil votos. Ahora el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) deberá definir las impugnaciones de mesas pedidas por el partido de Fujimori (más de 150 mesas en distritos rurales donde claramente se impone Castillo) para proclamar al ganador del balotaje.
Fujimori ya denunció “fraude”, aunque para los observadores de la OEA la votación fue limpia y “sin graves irregularidades”. La hija del ex presidente peruano que diera un “autogolpe” y cerrara el Congreso en 1992 y que todavía cumple prisión por causas de corrupción y delitos de lesa humanidad, ahora no sólo se juega la presidencia sino también la posibilidad de ser detenida en la causa que la investiga por posible lavado de activos en el caso Lavajato.
Perú: Piden la prisión preventiva para Fujimori por el caso Lava Jato
Bachelet añadió que “las instituciones electorales y las decisiones que estas tomen deben respetarse y asumirse. Si no se aceptan las reglas de la democracia antes, durante y después de las elecciones, la cohesión social puede resquebrajarse peligrosamente”. Y concluyó: “Hago un llamamiento a la reflexión, a la calma y al respeto por los valores democráticos y de no discriminación, así como a la defensa de los derechos humanos, todos esenciales para la convivencia en una sociedad tan rica y plural como la peruana”.