Luego de dos semanas de la última manifestación, los piqueteros vuelven hoy a movilizarse en el centro porteño. Esta vez se dirigen al Obelisco a la sede de la Anses para exigir que el bono que otorgará el Gobierno en mayo y junio sea “para todos, sin restricciones ni maniobras” y denunciar que, a 48 horas del cierre de la inscripción, son “millones” los que tienen inconvenientes para inscribirse en la página del organismo.
“Para acceder al bono, todos los que están de condiciones de cobrar este paliativo, con la única excepción de los jubilados, deben anotarse nuevamente en una página de Anses que está colapsada por la enorme demanda social que hay en una Argentina empobrecida por décadas de gobiernos ajustadores”, indica el documento difundido por la Unidad Piquetera, en el que las agrupaciones se preguntan por qué el Gobierno exige ese requerimiento si ya cuenta con los datos de las personas que cobraron el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), o los de aquellas que actualmente reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) o están dentro del programa Potenciar Trabajo.
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“Le transmitimos al ministro Juan Zabaleta que nos parecía muy restrictiva la forma de poder lograr tener, en el marco de esta miseria, el bono de $18.000. Sin embargo, Fernanda Raverta insiste en que cada compañero realice una declaración jurada para determinar si se lo merece o no”, señaló a La Nación la coordinadora nacional del MST Teresa Vive, Mónica Sulle, una de los principales referentes de las organizaciones piqueteras.
Asimismo, la dirigente dijo que las personas se ahorrarían el trámite que se les exige si los funcionarios tuvieran en cuenta que sus datos ya fueron “cruzados” por el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (Sintys), un mecanismo que determina si la persona que solicita determinado beneficio es lo suficientemente “vulnerable” para percibirlo. “El Gobierno podría pagarle a todas las personas que lo necesiten por el listado que ya tiene”, sostuvo Sulle.
“El compañero puede acceder al bono si tiene un dispositivo y conexión a internet, y el que no, lo pierde. Por eso el sistema es restrictivo, es discriminatorio y no termina respondiendo a la necesidad que tiene la gente de poder cobrar un mango más. En vez de ser inclusivo, termina siendo exclusivo”, agregó.