Es impulsado por los diputados nacionales Natalia Zaracho y Eduardo Toniolli.
En el Congreso Nacional y con apoyo de diversos sectores se dio entrada a la «Ley Contra la Reincidencia», una iniciativa motorizada por la diputada Natalia Zaracho y su par Eduardo Toniolli.
El objetivo de la norma está vinculado a la inclusión de personas que estuvieron privadas de su libertad. La idea es lograr una inserción en polos productivos de la Economía Popular como forma de reducir la reincidencia delictiva.
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Durante la presentación Natalia Zaracho afirmó que «la inseguridad es un problema que afecta a toda la sociedad. Hay diferentes formas de pensar políticas de seguridad. Nosotros queremos trabajar para reducir la reincidencia, porque es algo que venimos haciendo, que sabemos hacer y que se mostró efectivo. 7 de cada 10 personas tienen posibilidades de volver a la cárcel. Cuando las personas están en una cooperativa trabajando la reincidencia es del 0%.»
El proyecto incentiva también la formación de los detenidos/as en oficios, en articulación con estos espacios cooperativos que los recibirán al recuperar su libertad.
El contexto
En septiembre pasado el Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia (CELIV) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), presentó su Informe 2022 de Reincidencia del Delito en Argentina.
«Hay un vacío alarmante acerca del problema de la reincidencia. En los últimos 20 años se ha duplicado o triplicado el número de internos y por lo tanto se ha duplicado o triplicado el número de gente que sale de la cárcel”, dijo Marcelo Bergman, doctor en Sociología y director del CELIV.
Uno de los principales reclamos es sobre la falta de precisión y actualización de estadísticas, que permitan la elaboración de una buena política de reinserción y acompañamiento.
El proyecto de Zaracho y Toniolli apunta en ese sentido. Con el dato de la multiplicación de detenidos en las últimas dos décadas, también preocupa que solo dos de cada diez detenidos participen de algún programa laboral.
De ese diagnóstico a la reincidencia hay un paso, debido a la falta de oportunidades con que se encuentran quienes salen de situaciones de encierro. En algún caso una doble condena: la penal y la socio-económica.
Además, el proceso termina siendo poco eficiente y oneroso. El círculo de la reincidencia alimenta nuevas causas, que habilitan nuevos proceso penales, que derivan en una ecuación ya fracasada. Comisarías llenas, cárceles que no alcanzan y volver a empezar.