«Ganar tiempo, como lo hicimos el año pasado para poner de pie el sistema de salud». A eso apunta el Gobierno con las nuevas medidas para frenar la segunda ola de contagios de coronavirus.
Una vez terminado el anuncio de Alberto Fernández, funcionarios cercanos al Presidente deslizaron ante Informe Político que «las medidas fueron dispuestas por el Gobierno nacional y las tienen que acatar todas las jurisdicciones». «A algunos les gustaron más, a otros un poco menos», indicaron dejando entrever el cierto malestar del Gobierno porteño. Las negociaciones para poner en marcha el plan en el AMBA duraron varios días y dilataron el anuncio.
En el entorno del Presidente confían que en estas tres semanas, por lo que durarán las medidas anunciadas esta noche desde Olivos, «van a llegar más vacunas y, al menos, no van a crecer tan rápido los contagios como en las últimas semanas». Tienen presente que la curva de contagios en las personas mayores de 70 años, el grupo que más vacunas recibió, «se está aplanando». «Eso es por la cantidad de vacunas que recibimos», insiten.
«Tenemos que controlar los contagios en los jóvenes entre 15 y 35 y entre 50 y 67, con eso va a bajar la circulación del virus», apuestan cerca de Alberto Fernández.
Para tomar nuevas medidas, en la Casa Rosada reafirman que hay dos prioridades: la matriz productiva y la educación. Si bien el riesgo epidemiológico sigue siendo la principal preocupación en el Gobierno, estos dos ejes son determinantes para definir hasta dónde sí y hasta dónde no pueden sumarse restricciones.
Estas dos preocupaciones la comparten Nación, Ciudad y Provincia. Lo que dilató el anuncio de las nuevas medidas, según pudo saber Informe Político, fue hasta qué punto restringir la circulación. La Ciudad pedía que si había que cerrar que fuera lo más tarde posible para no afectar tanto a los comercios, es decir a la media noche. En tanto, el Gobierno fue enfático en frenar las reuniones sociales.
«Las normas son así, somos cuidadosos para que los comercios puedan atender hasta las 23. Este es un horario que permite cuidar el trabajo. Tomamos la decisión a partir del riesgo epidemiológico. Siempre preservando la actividad productiva y la mejor presencialidad posible», explican desde la Casa Rosada.