El Gobierno nacional se prepara por estas horas para emitir un nuevo DNU para renovar las medidas de aislamiento frente a la segunda ola de coronavirus, que regiría desde el próximo sábado, ante las dificultades para aprobar antes del viernes el proyecto de «emergencia Covid».
«No están los votos», confirmaron voceros del oficialismo este miércoles a Informe Político. Sin ley, desde la Casa Rosada buscarán renovar el actual decreto «sin grandes modificaciones».
Aunque no fue aún oficializado, el DNU podría contemplar la continuidad del confinamiento estricto los fines de semana. Incluirá, además «un apartado para el fin de semana del Día del Padre», que se festeja el domingo 19.
No obstante, en Casa Rosada dicen mantener «la esperanza» de que Diputados pueda aprobar antes del viernes la ley que establece las medidas a adoptar en base a un «semáforo epidemiológico» que divide a la Argentina en diferentes zonas de acuerdo a la situación sanitaria.
«Si no sale la ley, el DNU que se aplicaría no va a tener grandes cambios. Tenemos la esperanza de que salga, porque con una ley del Congreso sería muy diferente el accionar de algunas jurisdicciones. Con la ley no va a haber margen a libres interpretaciones», argumentaron a Noticias Argentinas.
Sin embargo, parecería muy difícil que el oficialismo en la Cámara de Diputados logre cosechar los votos necesarios para impulsar la aprobación del proyecto de ley, que ya tiene media sanción en el Senado, dado que ni siquiera logró los acuerdos suficientes para incluir la iniciativa en el temario de la sesión de este jueves.
Por estos momentos, el oficialismo busca avanzar con el tema en un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Salud, con la posibilidad de firmar dictamen de mayoría. Al no estar el tema incluido en la convocatoria de la sesión, la única alternativa en pie sería impulsar un apartamiento de reglamento para incorporar el expediente sobre tablas, pero ello exigiría una mayoría de dos tercios.
El problema es que el oficialismo no está en condiciones ni siquiera de garantizar los 129 diputados necesarios para tener quórum y habilitar la sesión, por lo que una mayoría de dos tercios asoma como algo muy difícil.