Como sucedió hace un año y medio, el intento oficial de hacer pasar la reforma laboral por el Congreso naufragó ante la ausencia de dirigentes de la Conferderación General del Trabajo (CGT) que se prestaran al debate. Finalmente, ante la ausencia de representantes gremiales, el senador peronista Miguel Pichetto pidió postergar el debate.
En pleno año electoral, y con el objetivo de brindar una señal a los mercados y al FMI, el Gobierno intenta abrir de nuevo el debate sobre una reforma laboral, comenzando con una iniciativa sobre blanqueo laboral presentada por el senador oficialista de San Juan Roberto Basualdo, elaborada por el ministro Dante Sica, que busca impulsar la regularización del trabajo no registrado mediante una amplia condonación de deudas y multas para los empleadores que durará un año a partir de que el Poder Ejecutivo reglamente la eventual ley.
También posee beneficios para los empleadores que se sumen a la regularización como la extinción de la acción penal y de infracciones, multas en materia laboral, de seguridad social, y la baja del Registro de Empleadores con Sanciones Laborales; los trabajadores registrados por aplicación de este plan tendrán derecho a computar hasta 60 meses (5 años) de servicios con aportes, que serán calculados sobre un monto mensual equivalente al promedio del salario básico inicial del convenio colectivo aplicable a la relación laboral. Además, se exhibe una cláusula de promoción del empleo, por la cual las empresas que tomen nuevos trabajadores durante el plazo que dure el blanqueo gozarán de la exención de las cargas patronales destinadas al sistema previsional por el término de dos años.
Gobierno destina 13 mil millones a obras sociales gremiales para conjurar el paro
Pero, pese a haber conseguido una millonaria transferencia oficial para las obras sociales gremiales, ningún representante sindical se prestó a debatir como tampoco lo hizo el ministro Sica. Ante este escenario Pichetto, a casi una hora de citada la sesión, planteó: «Dimos el compromiso de dar quórum, pero es importante la presencia del ministro de Producción y Trabajo. Además, si esta iniciativa tiene como propósito que la gente deje de estar en negro, es básico que vengan los dirigentes sindicales».
Cambiemos intentó forzar un dictamen pero chocó con el peronismo, que sólo si hay apoyo explícito de la CGT votará a favor. Un molesto Julio Cobos detalló: «Veníamos con toda la intención de sacar dictamen. El proyecto fue consensuado con la mayoría de las fuerzas políticas y en reuniones previas con el ministro de Producción, Dante Sica. Estaba invitada la CGT, pero no vino».