Alberto viaja a China en los primeros días de febrero, con la invitación para participar de la apertura de los Juegos Olímpicos de invierno. Pero la actividad, boicoteada políticamente por Washington, pone a la Argentina en el centro de una tensión abierta, con el acuerdo con el FMI rodeado de incertidumbre.
China lanzó hace años la Ruta de la Seda, un ambicioso plan de inversiones en todo el mundo y la Argentina tiene con el país asiático un status de socio estratégico, que pone en esta visita otro eslabón en una cadena que en el Gobierno interesa solidificar.
Además de la invitación de Xi Jinping, en el año en el que se conmemora el medio siglo de establecimiento de las relaciones diplomáticas con la República Popular China, Alberto tiene la posibilidad de cruzarse con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
Con ambos mandatarios, hay especial interés en los encuentros personales. Con Xi, Alberto quiere agradecer el apoyo en las reservas del Banco Central y la posibilidad de Argentina de poder contar con las vacunas contra el COVID-19, además de insumos sanitarios, en tiempos en que la pandemia hizo recrudecer las tensiones por el acaparamiento de los países centrales de dosis y equipamientos varios.
Quién definió el momento como la diplomacia de las vacunas, anticipó mucho en esa caracterización.
Con Vladimir Putin el contacto fue muy fluido, de manera virtual y la vacuna Sputnik fue la primera en llegar a nuestro país, cuando Estados Unidos también terció para condicionar un acuerdo que finalmente llegó meses después con Pfizer.
Con el apoyo de Nicaragua, Argentina asumió la presidencia de la CELAC
Es la gira, además, que marcará el estreno del Presidente al frente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), un territorio en disputa, por razones geopolíticas y económicas por parte de las tres grandes potencias. Estados Unidos, que la considera su extensión natural, Rusia con sus acercamientos que se incrementaron en la última década y China, que la considera clave es sus ambiciones. Desde la época de Néstor Kirchner, pasando por Cristina, el propio Mauricio Macri y ahora Alberto, Argentina es para China un aliado estratégico. La reciprocidad de esa importancia es clara para cualquiera que piense a China en términos de potencial mercado.
Alberto tendrá una comitiva reducida y será acompañado por el canciller Santiago Cafiero, los ministros Martín Guzmán (Economía), Matías Lammens (Turismo y Deporte), Matías Kulfas (Desarrollo Productivo); además de Julio Vitobello (secretario General de la Presidencia), Gustavo Beliz (secretario de Asuntos Estratégicos) y Gabriela Cerrutti (Portavoz).
Será una buena experiencia para calibrar el delicado equilibrio de la política internacional, con Estados Unidos enfrentado abiertamente a China en todos los territorios imaginables, y al mismo tiempo con el acuerdo inconcluso con el Fondo Monetario Internacional por la renegociación de la deuda, que tiene al gobierno de Joe Biden con la última palabra en el directorio del organismo.