El proyecto que reforma la composición de la Corte Suprema que logró sanción en el Senado promete ser un duro escollo en Diputados, ya que el oficialismo no cuenta todavía con los votos necesarios y ya ve el rechazo de Juntos por el Cambio, que anticipó que no aprobará la iniciativa.
«La justicia no funciona bien en Argentina. Requiere reformas, gestión y gente que lleve a cabo esa gestión. Es parte de un pacto democrático modificar la justicia, pero no puede ser para la impunidad de los funcionarios, sino para que sea legitimado y que la sociedad se beneficie, no para salvar a un funcionario», fueron las palabras del senador mendocino, Alfredo Cornejo.
En esa línea, la titular del PRO Patricia Bullrich, se sumó a las quejas por lo votado en la Cámara Alta: «El engendro kirchnerista para cambiar la Corte y manejar la Justicia NO PASARÁ. En Diputados no tienen los votos y en el Senado necesitan 2/3 para nombrar a los jueces. Quieren meternos miedo. Que no nos paralicen. ¡Luchar contra el régimen es nuestro único camino!», escribió en su cuenta de Twitter.
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Emilio Monzó, expresidente de la Cámara de Diputados y actual líder del Partido del Diálogo, también usó la misma red social para expresar su descontento con los resultados finales: «Lejos de los problemas de la gente, el kirchnerismo avanzó en el Senado con un proyecto que busca condicionar la independencia de la Justicia y la división de poderes. En Diputados vamos a frenar este nuevo embate contra el sistema republicano«, lanzó.
Ante semejante panorama, con 118 votos propios, el FdT necesita siempre de 11 diputados más para conseguir quórum. Pero en esta ocasión, los dos que responden al puntano Alberto Rodríguez Saa no acompañarán el proyecto. Mismo caso sucede con los integrantes del Interbloque Federal: «Pierden tiempo porque a la reforma de la Corte no la vamos a tratar en Diputados. Si el oficialismo se enfrasca en esta fantasía inconducente, le quita tiempo y rigurosidad al tratamiento del Presupuesto», aseguró el «Topo» Rodríguez, presidente del interbloque.
En tanto, la izquierda y los libertarios también le mostraron los dientes al proyecto, por lo que prácticamente la coalición oficial no tiene espacios para negociar voluntades que avalen cambios en el máximo tribunal de justicia.