Lo sucedido en Brasil el domingo pasado sigue generando consecuencias: la Corte Suprema de Brasil solicitó este martes la detención de Anderson Torres, exministro de Justicia durante el gobierno de Jair Bolsonaro, y actualmente secretario de Seguridad del distrito federal de Brasilia.
Torres estaba al mando de su cargo el domingo último, cuando simpatizantes radicales de Bolsonaro invadieron y destrozaron las sedes del Parlamento, la Presidencia y la Corte Suprema, en un acto calificado como un intento de golpe de Estado contra la autoridad democrática.
En tanto, el senador Randolfe Rodrigues, portavoz del gobierno de Da Silva, ratificó que «fue ordenada la prisión del exsecretario de Seguridad Pública de Brasilia, Anderson Torres. Una acción más de la Justicia para mostrar que las instituciones funcionan y no toleran la barbarie».
El juez Alexandre Moraes solicitó el arresto de Torres, pero también del excomandante de la Policia Militar, Fabio Augusto Vieira, a pedido de la Abogacía General del Estado. No obstante, a través de sus redes sociales, Torres había condenado el domingo los actos de violencia y dijo lamentar que se plantearan «hipótesis absurdas de cualquier tipo de connivencia mía con las barbaridades que presenciamos».
El Gobierno que encabeza Lula Da Silva sospecha que la insurrección fue posible gracias a la anuencia de las fuerzas policiales de la capital, y por tal motivo decretó una intervención federal de ese distrito hasta el 31 de este mes. El líder del Planalto denunció que «hubo una convivencia de la policía apoyando a los manifestantes, mientras los soldados conversaban con las personas ( subversivas) como si fuesen sus aliadas».
Los manifestantes de extrema derecha descargaron el domingo su ira antidemocrática destruyendo todo lo que encontraba a su paso, desde muebles y computadoras hasta la pintura Las Mulatas de uno de los padres del modernismo nacional, el inmortal Di Cavalcanti. La obra de 1962, tasada en 1,4 millones de dólares, fue tajeada por los invasores .