Tras el duro comunicado de Máximo, Scioli salió a responder: «No soy títere de nadie»

El cierre de alianzas dejó heridos y tensiones propias de las negociaciones políticas. En este contexto, la interna del peronismo se calienta y ya se perfilan los sectores que combatirán en las PASO por el voto de la ciudadanía.

El tema en cuestión fue el piso electoral que determinaría la cantidad de diputados que entrarían a las listas de PBA teniendo en cuenta el resultado de la interna. Sin embargo, esta discrepancia detonó el problema de fondo: una disputa sin retorno entre el kirchnerismo y Alberto Fernández.

Mientras La Cámpora buscaba un piso alto que exija a la lista perdedora llegar al 40% de los votos de la interna para ingresar a la lista definitiva, Fernández y Scioli buscaban un piso bajo que solo exija el 20% para que los perdedores tengan lugares. Finalmente, se estableció que el piso electoral será del 30%.

La propuesta de Máximo era un piso de 40% y que los primeros diez lugares sean para la lista ganadora mientas que a la lista de minoría le corresponderían el 11, 12 y 13 en la boleta. El sciolismo pidió 25% pero luego aceptó 30% con otro esquema de reparto: el que llega a 30%, se queda con el 4, el 9 y el 12 de los lugares de las listas a diputados nacional en la boleta de PBA. Según el PJ bonaerense conducido por Máximo Kirchner, el contrapunto en última instancia no fue por el porcentaje para el piso, acordado en un 30%, sino por los lugares que la lista perdedora ocuparía en la lista definitiva. «La única diferencia entre ambas era sobre la ubicación. Problema de cartel, abundancia de vanidades», reza el comunicado del PJ bonaerense conducido por Máximo Kirchner.

Todo lo que dejó la jornada del cierre de alianzas

Después de un miércoles de tensiones en el que finalmente el PJ Bonaerense, con Máximo Kirchner a la cabeza, aceptó muy a pesar que haya elecciones internas, Daniel Scioli ratificó su precandidatura a presidente dentro del espacio y advirtió frente al comunicado que lo vincula como candidato de Alberto Fernández: «No soy títere ni candidato de nadie».

Según la Ley Electoral, las listas de diputados que pierden una PASO pueden meter a sus primeros candidatos intercalados en la lista del ganador en las elecciones generales si logran llegar a un determinado porcentaje de los votos de la alianza. Esta reglamentación debe ser decidida al interior de la alianza y aprobada por todos sus sectores. Este aspecto fue debatido especialmente en el cupo de la provincia de Buenos Aires hasta último momento en el frente ahora denominado «Unión por la Patria» y llegó a una resolución en la que Máximo Kirchner, según su explosivo comunicado, debió ceder tras las amenazas de una judicialización del caso.

«Teniendo en cuenta que quien mayor consenso genera hacia dentro y fuera del Peronismo se encuentra proscripta por decisión del Partido Judicial, y la reciente intervención de la Corte Suprema de Justicia en los procesos electorales de San Juan y Tucumán, hemos decidido aceptar la propuesta hecha por el sector encabezado por Daniel Osvaldo Scioli y Alberto Ángel Fernández», reza el comunicado.

Esta vinculación explícita de Daniel Scioli con el presidente de la Nación molestó al embajador de Brasil, quien salió a responder: «El candidato de Daniel es Scioli, ¿está claro? Y quiero legitimar y tener el poder político, la independencia de autonomía y lo que haya que hacer el tiempo que se viene en la Argentina a partir del resultado de las PASO», subrayó Scioli durante una entrevista radial. «Yo soy peronista de alma. Si el reglamento para competir dice que tengo que tener dos brazos, voy a competir igual», había advertido ayer cuando se debatía el piso electoral.

Mientras tanto el comunicado del PJ Bonaerense conducido por Máximo apunta de lleno contra el presidente. «Ojalá hubieran puesto la misma dedicación y esfuerzo en recuperar el poder adquisitivo de ciudadanos y ciudadanas, en la administración de las reservas del Banco Central o en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que quedó muy lejos de las bondades que el Presidente anunciara una mañana de enero del 2022», expresa el texto que vincula de lleno a Daniel Scioli con un armado que proviene directamente desde Casa Rosada al catalogarlo como «el sector que encabeza Alberto Fernández». El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, funge de apoderado de ese sector, mientras que la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, será la precandidata a gobernadora. Además, Santiago Cafiero, hombre de extrema confianza del presidente, también participa del armado.

Además, el comunicado del PJ Bonaerense presidido por Máximo Kirchner apuntó contra el pedido de «democracia interna» que vienen argumentando desde el albertismo: «La victimización artificial generada en relación a la ‘democratización del peronismo’ resulta un recurso semántico mediocre que no hace más que alimentar a quienes quieren la desaparición del peronismo, la estigmatización y la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner», dispara el texto.

El miércoles a media mañana Máximo Kirchner había recibido en su despacho a Alberto Pérez, ex jefe de gabinete provincial en el sciolismo. Los pedidos de unidad y candidato de síntesis de gobernadores y la CGT no indujeron al embajador a aceptar un acuerdo y, finalmente, detonaron un conflicto que no parece detenerse hasta, al menos, las PASO del 13 de agosto. El albertismo por un lado y el kirchnerismo en alianza táctica con el massismo se perfilarán para dirimir su representatividad ante la ciudadanía en las elecciones primarias.

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