Este miércoles, durante un almuerzo en el Rotary Club, la vicepresidenta Gabriela Michetti detalló su particular concepción acerca de cómo deberían actuar las fuerzas de seguridad frente a las protestas sociales. Allí planteó que en Argentina habría que tomar el ejemplo de países como Canadá, donde la policía “saca a la gente como la tenga que sacar”: “Si no la puede sacar, inmediatamente pasa al camión hidrante. Y luego le tirará una bala de goma en la pierna, no sé cómo es, pero se sigue un protocolo”.
Los funcionarios del gobierno nacional siguen dando muestras de su aval a los diversos actos de represión de los últimos días, tanto por parte de fuerzas de Gendarmería como de la Policía Federal Argentina o la Policía de la Ciudad. Puesta a justificar lo actuado por las fuerzas de seguridad locales, Michetti consideró que en nuestro país es muy difícil “en términos culturales” el tema de la seguridad “porque tenemos una marca enorme que es la dictadura y liga la represión con lo militar y las aberraciones que vimos en esa época”. Luego añadió: “Por eso gran parte de la sociedad se pone del lado del que hace lío y del que genera amenaza y del otro lado está la fuerza de seguridad tratando de hacer cumplir la ley, pero no la puede hacer cumplir con armas, entonces cómo la va a hacer cumplir, si del otro lado están tirando con morteros”. En este punto, la vicepresidenta retomó la línea de Mauricio Macri, quien recientemente cuestionó a la jueza porteña que prohibió que las fuerzas destinadas al control de las manifestaciones portaran armas letales.
Durante la charla en el Rotary Club, Michetti reconoció que la reforma previsional es “antipopular” pero defendió la aprobación del polémico proyecto de ley: “Nos podríamos haber conformado con seguir lo que las encuestas nos dicen que la gente quiere y no tomar decisiones antipopulares, pero si no lo hacemos, no hacemos liderazgo político”. Aquí también coincidió con los dichos del presidente Macri en la conferencia de prensa de este martes, cuando planteó que para él “hubiera sido más cómodo” irse de vacaciones aprovechando el respaldo obtenido en las elecciones de octubre en vez de impulsar este proyecto de reforma previsional. Dicho lo cual, se tomó quince días más de vacaciones.
La vicepresidenta también aseguró que si algún miembro de las fuerzas de seguridad hubiera incumplido los protocolos de actuación para la contención de la protesta social “deberá ser condenado porque para eso también existe la Justicia”, aunque luego relativizó el concepto: “¿Que no se te vaya la mano? Es imposible eso”.