Ante la caída de reservas, el Central busca ampliar el Swap con China

Mientras continúan cerrándose todas las opciones en el mercado financiero internacional donde el Gobierno nacional podría conseguir dólares para ampliar las reservas, se fortalece la opción de volver a recurrir a China, como se hizo en épocas del kirchnerismo, para reforzar la debilitada capacidad de respuesta del Banco Central ante una nueva corrida cambiaria.

Si bien la entidad monetaria actualmente es conducida por el ex ministro de Finanzas Luis Caputo, las negociaciones con el Banco Popular de China (PBoC) )-ya iniciadas por el ex titular Federico Sturzenegger, días antes de dejar la presidencia del BCRA-, serían retomadas por el vicepresidente Gustavo Cañonero. El objetivo de Sturzenegger era cerrarla ampliación del swap (intercambio de monedas) en la reciente asamblea del Banco de Pagos Internacionales (BPI; en inglés Bank for International Settlements o BIS) en Basilea, donde iba a concurrir el presidente del banco chino Zhou Xiaochuan, pero fue desplazado antes.

Ahora, el objetivo de Cañonero es retomar esas negociaciones y lograr una ampliación del canje de monedas por el equivalente de 7.000 millones de dólares (el swap vigente es por unos 70.000 millones de yenes que equivalen a unos 10.000 millones de dólares). Es decir, aumentar en un 70% la posesión del BCRA de yenes, como forma de fortalecer las reservas en moneda extranjera, que permitan una cierta cobertura ante los movimientos del mercado de cambio y mayor capacidad de respuesta ante una nueva corrida financiera, como la que vino golpeando a la economía argentina desde mediados de abril y llevó al dólar a rozar los 30 pesos.

El apuro por retomar las negociaciones con China, tan cuestionadas por la oposición en épocas del kirchnerismo, también da cuenta del cierre de los mercados internacionales de financiamiento para nuestro país. Además de las dificultades objetivas para conseguir préstamos a tasas razonables, derivadas de la suba de tasas de la Fed estadounidense, el encarecimiento del dólar y el abandono de los capitales de los mercados emergentes, en el caso particular de nuestro país se suman elementos como un consecuente aumento del riesgo país ante una situación de volatilidad financiera que el Gobierno parece estar teniendo serias dificultades para enfrentar.

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