Según la reglamentación presentada por organismo que maneja Alberto Abad, para poder inscribir la deducción en el sistema Siradig (la presentación de la declaración jurada mensual on line donde se van sumando las deducciones autorizadas), habrá que exhibir el contrato del alquiler y una factura mensual avalada según los lineamientos clásicos dispuestos por la AFIP.
Esto es, con el nombre de la persona propietaria del inmueble, su número de CUIT, su actividad (en este caso locador), la fecha de la facturación, el mes correspondiente, el número de la factura, el domicilio fiscal, si es o no responsable inscripto en el IVA, si es monotributista y los datos habituales de donde se confeccionó el talonario y la autorización para emitirlo o, en su defecto, la factura electrónica. Además, en el caso del contrato, los firmantes (locador y locatario) deben ser los mismos que luego figuren como contribuyente que presente la deducción y el titular de la factura.
La AFIP inicia de esta forma una pelea a favor de la transparencia del mercado de alquileres; el que, según la sospecha del propio organismo, tiene un nivel de evasión por encima de la media del sistema tributario. Esto es, más de un 30%. Incluso, dentro de la AFIP, se habla de más del 50% de evasión; en especial en los centros urbanos. Ahora se calcula que no menos de 800.000 trabajadores en relación de dependencia no son propietarios y alquilan una vivienda, y están alcanzados por Ganancias; con lo que buscarán acceder al beneficio. Hasta estos días, no había interés entre las partes en tener el contrato de locación en blanco. Se habla en el mercado de alquileres de viviendas de presentaciones de facturas precarias (algunas son sólo recibos con talonarios comprados en librerías sin avales de la AFIP), al sólo efecto de tener un documento legal que certifique el pago del inquilino. El documento deberá cambiar ahora por una factura legal avalada, que dejará al propietario expuesto ante la AFIP.