Mañana, 13 de marzo se celebrará un nuevo aniversario de su asunción. El cuarto en que el cardenal Bergoglio llegó a Roma como cura y se convirtió en Papa. Y en ese marco, surge una nueva ilusión y una supuesta confirmación que le hizo Francisco a la gobernadora Vidal de que confirmó que pasada la efervescencia de las elecciones de medio término podremos contar con su presencia.
Francisco afirmó que piensa viajar a la Argentina entre finales de marzo y principios de abril del año que viene, tratando de evitar también dos fechas muy sensibles a nuestra memoria: el 24 de marzo y el 2 de abril. Además señaló que no será un viaje exclusivo a la Argentina: primero visitará Chile y luego Uruguay.
Esta visita ha sido por demás esperada, teniendo en cuenta la trascendencia que tomó para el mundo la figura de Francisco, y sumando además, que desde el 2013 cuando el cardenal porteño viajó a Roma para participar del cónclave, fue nombrado Papa y nunca más volvió a pisar suelo argentino.
Según confirmaron desde su equipo de prensa, en Roma ya están trabajando en la organización de la gira que abarcará por lo menos cinco provincias argentinas y luego se sumarán desde acá para que todo salga como está previsto.
Pero surge otro dato no menor detrás de la noticia. Con el fin de poner «paños fríos» y pacificar el país, Francisco habría desactivado, al igual que el año pasado, una movilización prevista para mañana en Plaza de Mayo en su nombre que iban a realizar los movimientos sociales de la economía popular frente a la Catedral en supuesto homenaje a los cuatro años de papado.
«Francisco quiere que al Gobierno le vaya bien, no porque no vea los problemas, sino porque apuesta a la solución de los conflictos en forma pacífica y por medio del diálogo, como sucede en toda democracia» confirmaron en su entorno. Por eso les agradeció la intención pero les pidió que no movilizaran en su nombre.