A los seis policías acusados de encubrimiento en el caso Lucas los pueden procesar por torturas

El fiscal de la causa sostuvo que el joven, fusilado el 17 de noviembre y fallecido un día después, fue quemado con un cigarrillo «mientras agonizaba» y que sus amigos fueron sometidos a «actos de torturas» mientras estaban esposados como «detenidos».

Leonel Gómez Barbella, el fiscal de Instrucción le pidió al juez de la causa, Martín del Viso pidió agravar por el delito de «torturas» las imputaciones de seis efectivos de la Policía de la Ciudad que se encuentran detenidos, acusados de encubrimiento en el crimen de Lucas González.

El adolescente de 17 años fue baleado en el barrio porteño de Barracas mientras iba con tres amigos en un auto y murió el 18 de noviembre en el Hospital El Cruce en Florencio Varela. Ahora, el fiscal, con esta caracterización de los hechos, pidió sumar el delito de «torturas» a las imputaciones de seis policías que se encuentran detenidos por el encubrimiento del homicidio. Además, solicitó que sean procesados con prisión preventiva.

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En el escrito de 45 páginas, Gómez Barbella pidió que los comisarios Juan Romero y Fabián Alberto Du Santos, el subcomisario Roberto Inca, el inspector Héctor Cuevas y las oficiales Lorena Miño y Micaela Fariña sean procesados con prisión preventiva por los delitos de «falsedad ideológica, privación ilegal de la libertad agravada por abuso funcional y sin las formalidades de la ley, encubrimiento agravado por la condición de funcionario público y por ser el delito precedente especialmente grave e imposición de torturas, todos en concurso ideal».

Además, en los casos de Inca, Cuevas, Fariña y Miño, agregó la imputación de delito de «falso testimonio agravado», ya que los tres declararon como testigos ante la Policía Federal cuando fue convocada para tomar el caso. Los policías están detenidos desde el 27 de noviembre pasado, excepto Miño que estuvo prófuga y se entregó el 29 de se mes.

Como forma de argumentar la nueva acusación, el fiscal se basó en la definición que dice que «por tortura se entenderá no solamente los tormentos físicos sino también la imposición de sufrimientos psíquicos, cuanto éstos tengan gravedad suficiente», y apeló también a la Convención sobre los Derechos del Niño.

«La tortura se caracteriza, entonces, a partir de la gravedad de los sufrimiento padecidos por la víctima».

Mencionó que los «sufrimientos recibidos por Lucas González a través de la quemadura en su mano durante el procedimiento policial y mientras inventaban pruebas en su contra colocando un arma detrás suyo» y el de sus amigos «a través de las frases abominables, racistas, cargadas de odio, discriminatorias y estigmatizantes junto a sus detenciones ilegales después de haber baleado a un amigo suyo por parte de policías en un procedimiento inventado, luego de intentarlos matar y mientras estaban esposados».

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