Alberto advirtió: “No me van a torcer el brazo”

En medio de la disparada del dólar blue y la expectativa por posibles nuevas medidas de parte del Gobierno, el presidente Alberto Fernández apuntó contra el campo al señalar que “guardan 20.000 millones de dólares y no los liquidan esperando una mejor rentabilidad cuando el país los necesita”. Además, volvió a vincular la inflación con la guerra en Ucrania y aseguró que tiene muy presente la delicada situación que vive la Argentina. “Yo les pido que recuerden que no escapé a ninguno de los problemas”, indicó.

En relación con las medidas a tomarse, Fernández aseguró que “continuará” la inversión en obra pública y aseguró: “Voy a crecer los desafíos”. En ese sentido, el presidente volvió a culpar una vez más a la guerra en Europa y a la situación económica global por la crisis que atraviesa la Argentina.

“Somos muy conscientes de los problemas macroeconómicos que tenemos, somos muy conscientes de que la crisis global hace más difícil cualquier solución y también suma incertidumbres y temores”, aseguró.

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“Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance”, afirmó Fernández y pidió a la sociedad que “entienda lo que está pasando”, por lo que vociferó: “Los necesito a todos movilizados, acompañando la oportunidad de la Argentina de crecer con dignidad. Poniendo a cada argentino en cada lugar de trabajo”.

Por esto mismo, lanzó una advertencia al sector privado y algunos grupos políticos cuando advirtió eufórico: “No me van a torcer el brazo porque se que cuento con todos y cada uno de ustedes”.

El Presidente acusó al campo, en medio de una relación tensa con el sector, de “guardar 20 mil millones de dólares en el campo y no los liquidan, esperando una mejor rentabilidad cuando el país lo necesita”.

Fernández mencionó al campo dentro de otros desafíos, dentro de los que se encuentran la inflación y la especulación con el dólar luego de que tocara los $342.

Ayer, apenas regresó desde Asunción tras haber participado de la Cumbre del Mercosur, Alberto Fernández convocó a la ministra de Economía, Silvina Batakis, y al titular del Banco Central, Miguel Pesce, a un cónclave en la quinta de Olivos. Encerrado a solas con sus dos funcionarios, el Presidente analizó medidas de corto plazo para desacelerar la caída de las reservas en julio y agosto, convencido de que hay un problema de “estacionalidad”.

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