Alberto, Cristina, la foto y la película

Un acto electoral trascendente pero no definitivo en términos de gestión y política. Esa es una de las definiciones posibles para estas elecciones de medio término 2021, en medio de la salida aún difusa de la pandemia por el COVID 19, Argentina vota y se elige la renovación de los representantes legislativos a nivel nacional, provincial y municipal.

El lunes 15, con los resultados como reyes absolutos, Alberto y Cristina debieran recordar esa frase atribuida a Juan Domingo Perón y analizar, entre otras cuestiones, si la organización vence al tiempo. De ese tantas veces citado Manual de Conducción Política, la fórmula que encabeza el gobierno y el Frente de Todos en su conjunto, puede tomar esa definición general. Sólo así, lo que deje este domingo de urnas, siempre una fiesta de la democracia, será parte de una película en movimiento y no la foto definitiva.

¿Hay alguna época en la historia que haya terminado cómo cuando el árbitro indica el final de un partido?

Definitivamente, no. Por eso en el mismo hecho aparece el peligro y la oportunidad, para los vencedores y los vencidos. La vida política, social y económica, a diferencia del fútbol, tiene tiempo agregado de manera ilimitada.

Con la mira puesta en el Congreso Nacional, qué se vota este domingo y sus consecuencias políticas

El oficialismo viene de la experiencia de las PASO, con la derrota inesperada para casi todos (atención amigos de las encuestas, leerlas pero no darles carácter de infalibles: los últimos años han mostrado que a veces son insumos muy transitorios).

Ese traspié, incluyendo la poderosa provincia de Buenos Aires, fue un llamado de atención para el Gobierno, que impactó en una crisis política que no llegó a mayores, pero tiene varias aristas que no están saldadas aún.

-¿Un frente electoral se puede convertir inmediatamente en un frente de gobierno?

-¿Hay una única mirada frente a los problemas estructurales, no siempre abordados a fondo en un campaña electoral?

-¿Qué hacer con el Fondo Monetario Internacional o con el sistema tributario regresivo de la Argentina, por tomar sólo dos grandes temas de la política económica?

El repaso demuestra que lo primero que hay que hacer para pensar las respuestas es formular las preguntas. El mecanismo, de tan simple que parece, se perdió en la sofisticación de las campañas coloridas, de las puestas en escena mediáticas y de la idea de las audiencias consolidadas, que podemos llevar al plano de los electorados propios e inamovibles.

Algunos hablan de la grieta y en una simplificación conceptual, pero en verdad muchas veces la lógica gira en torno a pisos y techos como categorías absolutas a la hora de pensar en los votos. Y si bien es cierto, que lo que vale al final de la jornada es la cantidad de boletas que sale de cada urna, a veces se olvida que la construcción de ese voto lleva múltiples factores, que motivan a cada uno a votar de la forma en qué lo hacen.

Aspectos emocionales, el factor económico cotidiano, las perspectivas de futuro, los enojos por el pasado. El Gobierno entendió, con respecto al pasado, que no se agradeció el esfuerzo hecho en los peores momentos del COVID 19, porque en un país de derechos extendidos, la salud y su cuidado forma parte de esas conquistas. Muchas veces los agradecimientos no se traducen en votos, porque se entiende que ciertas acciones de Gobierno son las que corresponden, pero en cambio se cobran caro los errores o falencias, sobre todo cuando cargan con el anabólico mediático que inflan tanto como a un globo, situaciones que se repiten en un loop infinito.

Ese análisis del voto, que es uno de los termómetros del humor social, no siempre es bien estudiado y no vale en esto lo inédito de los meses precedentes, porque la desmovilización afectó a todos por igual. Aunque para ser justos, las fuerzas territoriales tuvieron un impacto mayor que las que se anclan más en las lógicas mediáticas, donde claramente la cancha suele estar inclinada. Es más sencillo oponerse sin argumentación, que defender en tiempos complejos para los oficialismos en el mundo entero.

Es probable que esta semana post electoral, el país sea un hervidero de rumores, operaciones, zancadillas y pases de facturas. Pero fuera de esa lógica, que el lunes 15 pretenderá reducir todo a los que ganaron, y de ese modo solo les resta elegir el traje para asumir en 2023, y los que perdieron, que están fuera y no vuelven más, estará la política con mayúsculas.

De eso, se van a encargar en primer lugar Alberto y Cristina. Si mueven bien las piezas, si acomodan lo que haga falta, si hacen esas preguntas y las que que no se hicieron en estas líneas, pero si fundamentalmente esbozan las respuestas necesarias, la marca electoral será parte de la historia.

La dinámica del tiempo necesita del transcurso del mismo para ser vivida, pero también ser para analizada. Sin eso no se tuerce ningún destino y estaremos condenados al presente contínuo de una foto. Se trata de ver y actuar como en una película. O a tono de los tiempos que corren, como en una serie.

Nadie duerme para siempre en una victoria, pero tampoco en una derrota.

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