Alberto declaró y negó direccionamiento de la obra pública bajo los gobiernos de Néstor y Cristina

El presidente Alberto Fernández declaró este martes como testigo en el juicio oral que lleva adelante Comodoro Py contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros acusados por presuntas irregularidades en las obras públicas para favorecer al empresario Lázaro Báez. Allí aseguró que ni Néstor ni Cristina Kirchner le pidieron favorecer a Lázaro Báez.

El presidente se presentó a declarar a las 9:30 y lo hizo de manera presencial. Allí desligó a la vicepresidenta y negó direccionamiento de la obra pública. Fernández fue jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y de los primeros meses del Gobierno de Cristina Kirchner. En ese cargo, le correspondía autorizar las partidas presupuestarias para las obras que se ejecutaban y, por eso, la actual vicepresidenta lo pidió como testigo.

El jefe de Estado negó haber recibido indicaciones de los presidentes para asignar obra pública a Santa Cruz o al empresario Lázaro Báez. “No, definitivamente no”, repitió. Sobre el empresario Lázaro Báez, uno de los principales imputados en el juicio, Alberto Fernández respondió: “no lo conozco. Lo crucé una vez en Calafate, me dijo ‘buenos días’ y le dije ‘mucho gusto’. Nunca más lo ví a Lázaro Báez”. En este sentido, cuando el fiscal lo interrogó acerca de si sabía si Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, tenían relación con Lázaro Báez, el jefe del Estado respondió: “no”. También dijo desconocer al financista Ernesto Clarens.

https://twitter.com/gabicerru/status/1493625297450651661

“En 2005 o 2006 se hizo la denuncia por lo mismo que se investiga acá. La llevó el entonces juez federal Guillermo Montenegro, se declaró incompetente y la envió al sur. Esa causa tardó dos o tres años en resolverse y allí es donde escuché por primera vez que se vinculaba a Lázaro Báez con Kirchner. Me llamó la atención porque después se volvió a repetir la denuncia acá, y me llamó la atención que prosperara esa investigación”, añadió.

Sobre la adjudicación de fondos para la obra pública, Alberto Fernández consideró que se trata de “una decisión de carácter político no judiciable”, en consecuencia ajeno a la evaluación por un tribunal. “Me llama mucho la atención lo que se está discutiendo en este juicio”, cuestionó.

El interrogatorio más incisivo fue el del fiscal Diego Luciani, quien se enfocó en cómo se decidía la asignación de recursos en la ley de presupuesto. “Una vez que uno tiene el presupuesto aprobado maneja su presupuesto. No recurre más a un Presidente”, respondió el jefe del Estado. Luciani insistió y una y otra vez Fernández explicó cómo se confecciona el proyecto de ley de Presupuesto.

Por otro lado, Fernández reconoció que tenía una relación con De Vido porque “era el ministro del área funcional”. Pero subrayó: “No tuve ningún vínculo especial con Planificación para elaborar el presupuesto, pero tampoco lo tuve con ningún Ministerio”. “Hay una suerte de fantasía de que se juntaban dos o tres personas y decían ‘mandémosle plata a alguien’. Eso en los hechos es imposible que ocurra. Eso es lo que más me llama la atención de este juicio. Cuando vi el decreto de procesamiento de Cristina fue lo que más me llamó la atención”, subrayó.

Tarifas, inflación y FMI en la agenda de Alberto y el Gabinete Económico

Respecto a las tareas realizadas por los presidentes, sostuvo: «Yo en este momento tengo 3.300 obras públicas en construcción y 100 mil viviendas. No existe ninguna posibilidad de que un presidente esté al tanto del trámite licitatorio de todas. Lo que los presidentes hacen es tener reuniones periódicas para ver grandes números».

«Hay una regla en el derecho administrativo que es el de la delegación para hacer más ágil el Estado y aliviar los trámites. La distancia que hay entre un presidente y un trámite es abismal. Pensar que un presidente o un jefe de Gabinete puede estar al tanto es un disparate», aseguró.

Con su declaración, Fernández desliga a Cristina Kirchner del presunto direccionamiento arbitrario de obras durante su Gobierno en favor del empresario Lázaro Báez por el que se encuentra acusada.

Scroll al inicio