Alberto no se baja de 2023 y ya tiene operativo clamor

El presidente Alberto Fernández no se baja de la posibilidad de buscar un nuevo mandato al frente del gobierno nacional, y si bien no lo menciona explícitamente, multiplica las recorridas por el interior y el conurbano bonaerense.

A su vez, tiene en claro su tensa relación con La Cámpora y la desconfianza de ciertos gobernadores del PJ, por lo que reiteró el pedido por la unidad del Frente de Todos.  En este marco, Alberto esta semana recibió el respaldo explícito del jefe de Gabinete saliente, Juan Manzur, y del gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet.

Fernández entiende que, para que el Gobierno pueda quedar en manos peronistas, sea quien sea el candidato, hay que revalorizar la gestión. Por eso insiste en mostrar que la producción está creciendo, que los índices de exportación son positivos y que las obras públicas avanzan en todo el país. Por otro lado, el aumento desmedido de  la inflación, el espasmódico dólar blue, la pérdida del poder adquisitivo de la gente, entre otro,  son factores que contrastan con el balance positivo de la gestión.

La semana pasada, en una reunión que el mandatario tuvo con los principales intendentes del conurbano bonaerense dijo que aún no es el momento de decir si va o no a competir, y que su compromiso es garantizar un proceso democrático dentro del Frente de Todos. Fuentes cercanas advierten que la definición recién la tomaría en mayo. Lejos de enfriar la idea de una PASO amplia, el Presidente mantiene firme la idea de competir contra el candidato que surja.

“Entre marzo y abril lo que vamos a ver es un proceso donde se va a discutir el poder del kirchnerismo de una forma más horizontal”, reflexionó un importante intendente de la provincia de Buenos Aires.

Dentro de un sector del oficialismo existe la idea de que Fernández intenta reconstruir su poder para poder llegar al final del mandato con voz y voto, pero que sus posibilidades de ser candidato son nulas, ya que el día a día del gobierno, los ataques del kirchnerismo y su falta de decisión sobre la gestión del poder, desinflaron su imagen y su autoridad.

Por otro lado, dentro del sector que apoya al mandatario, aseguran que, si bien las encuestan marcan una imagen negativa del presidente, no es un problema real para su proyección electoral ya que “ningún político se escapa de tener imagen negativa”. Las justificaciones de su imagen del presente son en clave electoral.

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