El Presidente estuvo en Casa Rosada con un grupo de importantes empresarios acompañado por Juan Manzur, Eduardo «Wado» de Pedro y Sergio Massa. El posible acuerdo con el FMI, la marcha de la economía y el escenario pospandemia fueron los ejes del encuentro. Una foto que es observada más allá de las fronteras.
El repaso por el estado de situación de las tratativas con el Fondo Monetario Internacional llevaron tranquilidad a los empresarios y pese a que no se puso fecha para la rúbrica de un posible acuerdo, se dejó trascender que Alberto planteó que «es fundamental seguir contando con el apoyo para conseguir el mejor acuerdo posible».
Con relación a diferentes posturas dentro del Frente de Todos, Alberto dijo que se comparte la estrategia en la negociación con el Fondo. «No hay diferencias», les aseguró, y celebró la continuidad de Kristalina Georgieva al frente del organismo, además dijo que el Gobierno está pidiendo más plazo para devolver el crédito por unos USD45.000 millones, tomado durante la presidencia de Mauricio Macri.
Del lado empresario la mesa estaba conformada por Marcos Bulgheroni (Pan American Energy Group), Hugo Eurnekian (Corporación América), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Javier Madanes Quintanilla (Aluar), Jorge Brito (Macro), Francisco De Narváez (Grupo De Narváez), Juan Martín de la Serna (Mercado Libre) y Alejandro Simón (Grupo Sancor Seguros).
Los empresarios acercaron el compromiso para «seguir aumentando las inversiones» y pidieron «empezar a ver los plazos» para «sacar la doble indemnización y la prohibición de despidos». En ese sentido, la respuesta oficial fue que «en tanto la economía se reactive se irán desandando medidas que se tomaron durante la pandemia». Además, los hombres de negocios felicitaron al gobierno por las medidas tomadas en la pandemia, cuando una serie de acciones estatales contribuyeron a sostener la actividad y, fundamentalmente el empleo, a través de mecanismos como el ATP, muy valorados en empresas de todo tamaño.
Una mesa con antecedentes
La foto de ayer en Casa Rosada tiene también el valor de la confirmación de lo ocurrido el año pasado, cuando en medio de las restricciones de la pandemia, hubo encuentros que no escandalizaron a nadie, tal vez porque la ausencia de fotos marcó la reserva de esas cenas, así como la importancia de las líneas allí trazadas.
Máximo Kirchner, Wado de Pedro y Sergio Massa, quien ofició de puente entre el jefe del bloque de Diputados del FdT, el ministro y un selecto grupo de empresarios, fueron de la partida en la casa del fallecido banquero Jorge Brito. Allí quedó bien claro que la imagen construida en torno a la figura de Máximo, era más una pintura de la hojarasca mediática, que la realidad de un protagonista de la política con quien el Poder interactúa en todo momento.
Ahora el Gobierno apela a esa imagen, en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, porque el esquema de las negociaciones es diverso, y la foto del almuerzo es también un mensaje que llega a Washington, donde tienen su sede el FMI, pero también el gobierno de los Estados Unidos, accionista principal en el organismo. Si los grandes maestros del ajedrez pueden, y deben, esforzarse y lucirse jugando partidas simultáneas, en Balcarce 50 saben que en este caso, cada movimiento de piezas es valioso y que no se debe desatender ningún tablero.