Análisis: Qué puede pasar bajo una nueva convertibilidad en modo Milei

Por Alejandro Ninin

Javier Milei estuvo en Estados Unidos, protagonizando reuniones con el FMI, buscando acordar un nuevo rumbo económico que deberá recorrer el país para alcanzar el equilibrio fiscal, con la idea de aplicar una nueva estabilidad cambiaria para cortar con la suba de precios. A lo largo de la historia fueron pocos los planes ejecutados para cortar una inflación galopante, hasta una Hiper, desde el gobierno de Raúl Alfonsín en 1989. La pregunta es ¿Se puede aplicar la convertibilidad versión moderna, a esta situación económica?

La convertibilidad fue realizada por el ex Ministro de Economía Domingo Cavallo en la década del 90. El objetivo era igualar la moneda nacional con la divisa estadounidense en medio de una América Latina con una larga experiencia de políticas antiinflacionarias basadas en un “ancla cambiaria”.

Sin embargo, tanto la convertibilidad en Argentina como la dolarización en Ecuador van más allá, al establecer rígidas políticas monetarias en un caso, y renunciar a emitir la propia moneda, en el segundo país. Los efectos económicos de estos regímenes de “hard peg” no se limitan al ámbito de la inflación, sino que tienen importantes consecuencias sobre el funcionamiento de la economía en el mediano y largo plazo.

En esta nota, se procura identificar los efectos que el sistema de la convertibilidad ha tenido sobre el nivel de actividad en Argentina, y su inestabilidad, sobre el sector externo y niveles de endeudamiento, sobre la estructura de precios relativos, y sobre el funcionamiento del sistema bancario.

Caputo y un mensaje para Milei tras su designación

Para cada uno de estos aspectos, se evalúa en qué medida la experiencia de la convertibilidad argentina puede ser de utilidad para la dolarización ecuatoriana. En particular, se destacan los desequilibrios y riesgos que pueden presentarse en Ecuador, y el papel que puede jugar la política económica (y dentro de ella, el Banco Central de Ecuador) para prevenirlos y/o enfrentarlos”. Estos esquemas han tenido, por lo general, éxito en reducir la inflación (al menos en un primer momento), pero no en instituir un esquema de crecimiento durable.

En un primer momento, se ha producido en general un círculo virtuoso con la entrada de capitales, el freno a la inflación, la ampliación del crédito con remonetización de la economía, la recuperación de las importaciones y el aumento de los ingresos fiscales. El freno ha venido usualmente por un desequilibrio externo: se ha acumulado normalmente un atraso cambiario, con precios relativos que desfavorecen a los sectores productores de transables, y ha aumentado el endeudamiento interno y externo; con él aumenta también el riesgo percibido por los potenciales prestamistas, y por los prestamistas actuales que deben renovar (o no) sus créditos.

A estos factores endógenos pueden sumarse shocks exógenos (por ejemplo, subida de tasas internacionales, “fuga hacia la seguridad” de capitales internacionales, caídas de precios de las exportaciones), que han forzado cambios de política, al ocurrir en un marco de vulnerabilidad”, tal como señala el informe CEPAL denominado “La convertibilidad argentina».

Informe Político dialogó con el economista Aldo Abraham sobre la posibilidad de aplicar la convertibilidad nuevamente en nuestro país, quien planteó: “la verdad es que sería imposible, a menos que se inventara un esquema que nosotros en la Fundación Libertad y Progreso estuvimos estudiando algunas veces, algo para diferenciarlo porque ya tuviste una ley de convertibilidad que en realidad es una dolarización disfrazada, te dan un vale por un dólar que te guarda el Banco Central, simplemente porque, digamos, Cavallo hizo una convertibilidad, que es una dolarización disfrazada a la larga”.

Ante la posibilidad de aplicar este plan agrega “Yo creo que sí, se podría hacer, pero siempre y cuando todo quedara bajo legislación internacional, como para que alguien te crea que esto es verdad. Pero, por otro lado, las condiciones para hacerlo son las mismas que para dolarizar, tenes que tener un BCRA solvente, cosa que hoy no tenemos, está absolutamente quebrado, para que pueda rescatar todos sus pasivos financieros en pesos con dólares.

«Es lo mismo, para hacer una convertibilidad necesitas lo mismo que una dolarización, de hecho la convertibilidad de Cavallo fue en abril, pero en marzo de 1991 ya tenía todos los dólares para rescatar todos los pasivos financieros del Banco Central, y de hecho pudo haber dolarizado y cerrar el Banco Central, pero bueno prefirió la alternativa de la convertibilidad por un tema político y porque seguramente consideraría que eso se podía revertir sin que fuera traumático, que en definitiva fue lo que pasó”, completó.

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