Aranguren renegocia con petroleras luego del aumento de impuestos a los combustibles

Luego de múltiples rumores de postergación y veto, finalmente este viernes se confirmó la aplicación de un aumento del 6,5% en el impuesto a los combustibles. La decisión de la AFIP, impulsada por el Ministerio de Hacienda, implicará un aumento de algo más del 1% en los precios finales en el surtidor, lo que tensó la relación con las petroleras a las que hace menos de un mes Aranguren presionó para firmar un congelamiento de sus precios por 60 días. Luego de una nueva reunión con representantes YPF, Pan American Energy, Chevron, Entre Lomas (Vista Oil&Gas), Pluspetrol, Tecpetrol y Sinopec podría reformularse el acuerdo.

La medida entró en vigencia hoy con la publicación en el Boletín Oficial del Decreto 501/2018 firmado por el presidente Mauricio Macri y de la Resolución General 4257 de la AFIP, con la firma de su titular Leandro Germán Cuccioli, que establece una actualización trimestral del monto fijo en pesos según la inflación acumulada en los primeros tres meses del año, según los datos publicados por el Indec. Para el ajuste actual se tomaron los índices de enero, febrero y marzo (1,8%, 2,4% y 2,3%). El próximo ajuste sumará los incrementos del IPC de abril, mayo y junio.

A partir del aumento del impuesto del 6,5% a partir de hoy cada litro de nafta el Estado retendrá $ 7,177, mientras que para el gasoil la retención será de $4,426. También se aumenta el impuesto al dióxido de carbono, que pasa a retener $0,440 por litro de nafta y  $0,505 por litro de gasoil. El impuesto se aplicará sobre el 88% del valor de las naftas, ya que el 12% restante corresponde al bioetanol, que está exento (pero que también fue aumentado por el Ministerio de Energía a mediados de mayo). El impacto en los surtidores será de 41 centavos para naftas y de 27 para el gasoil, con lo que el litro de súper pasará los 25 pesos.

La medida, absolutamente contradictoria con la decisión del Ministerio de Energía de impulsar un congelamiento de los precios de combustibles por 60 días, se explica también por la necesidad de Hacienda de aumentar los ingresos nacionales por la vía impositiva para cumplir con las metas de reducción del déficit fiscal prometidas al FMI.

La confirmación del aumento de la AFIP obligó al ministro Juan José Aranguren a convocar nuevamente de urgencia a los referentes de las petroleras para rediscutir los términos del acuerdo firmado el pasado 8 de mayo. En ese contexto puede que no basten el acuerdo de aumentos escalonados a partir de julio (que podría llevar las naftas a cerca de 50 pesos a fin de año) y las compensaciones ofrecidas por el ministro y haya que redactar un nuevo documento.

Entre las especulaciones sobre los puntos que podría incluir un nuevo acuerdo, se anticipa la posible instrumentación de un precio fijo para un barril de petróleo “criollo”, con un “precio sostén” de 70 dólares, lo que lo ubicaría por debajo del precio internacional que este jueves cerró a 78. La propuesta oficial es sostener este precio de referencia hasta fin de 2019, cuando concluye el mandato de Mauricio Macri. Retomando una política aplicada durante el kirchnerismo, Aranguren propondría a las refinadoras reajustes a las naftas a un ritmo del tres por ciento mensual, lo que no ha sido bien recibido por el sector. , lo que no cierra para nada en ese sector. Esta serie de proyectos de fuerte regulación sobre el sector también constituye un golpe para los inversores internacionales en el sector petrolero, sobre todo en Vaca Muerta, que han constituido unas de las pocas inversiones importantes concretadas durante el gobierno de Cambiemos.

En medio de estas renovadas tensiones en el sector energético, presentó su renuncia indeclinable el subsecretario de Energía Marcelo Blanco, complicando aún más el escenario para Aranguren, que además deberá lidiar con las medidas de fuerzas de camioneros y petroleros que a partir de hoy  bloquearán yacimientos en la provincia de Neuquén para reclamar la reincorporación de 300 despedidos de YPF.

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