Luego de un año y 8 meses de gestos amistosos y de buena voluntad hacia los Estados Unidos, un despechado gobierno argentino planteó su primer reclamo fuerte por la decisión de la administración Trump de aumentar significativamente las tasas que debe pagar el biodiesel importado desde nuestro país.
El pasado martes el departamento de Comercio de EEUU definió la aplicación de aranceles de entre el 50,29 y el 64,17% para el ingreso delos biocombustibles argentinos (elaborados en base a aceite de soja), que hasta el momento venían pagando una tasa standard de alrededor del 5%. El argumento fue que el biodiesel argentino estaba entrando a precios de dumping gracias a una política de subsidios estatales, lo que perjudicaban a los productores estadounidenses.
Después del impacto y la sorpresa que implicó la decisión, máxime cuando había sido un tema tratado en la reciente visita del vicepresidente estadounidense Mike Pence, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto que encabezado por Jorge Faurie dio a conocer una protesta formal en la que manifiesta su “preocupación” y “rechazo a la magnitud de la penalización impuesta”, ya que tal aumento de tasas “no se corresponden con ningún tipo de investigación objetiva ni metodología aceptable desde el punto de vista de las normas de la OMC” y remarcó que, por el contrario, la desición se basa en “la investigación promovida por productores privados de biodiesel de los Estados Unidos”.
Desde Cancillería anticiparon que nuestro país “buscará revertir esta decisión preliminar defendiendo el interés de nuestro país, evaluará todas las opciones disponibles”, incluso reservándose el derecho de “llevar adelante las acciones legales pertinentes”.
El comunicado emitido por el Palacio San Martín también insiste, en el mismo sentido en que ayer lo hicieron diversos productores de biodiesel de nuestro país, en que “a nivel comercial multilateral se ha establecido que la Argentina no otorga subsidios a la producción de biodiesel”.
Este virtual bloqueo a las exportaciones de biodiesel argentino a los Estados Unidos podría implicar fuerte un impacto en nuestro país en términos económicos y de empleo. Luis Contigiani, ministro de Producción de Santa Fe, explicó: “Santa Fe produce el 80% de la producción nacional de biodiésel; acá tenemos 20 plantas de las 40 que tiene Argentina, por lo cual estamos muy preocupados; hay una 6.000 trabajadores involucrados, de los cuales el 80% se concentra en el Gran Rosario”.