Ariel Schale: «La macroeconomía atenta contra el desarrollo industrial»

El economista Ariel Schale, Director Ejecutivo de la Fundación ProTejer, dejó sus impresiones sobre la situación económica del país y las dificultades que enfrenta el sector textil

La Fundación ProTejer nace en el 2003 producto del final del “industricidio” de los 90, nos cuenta Schale, su director. También detalla cómo atraviesan y sobreviven este momento de la Economía. En diálogo directo con Informe Político, define esta organización como una herramienta institucional para defender la cadena de valor textil y de la confección indumentaria, integrada por las fuerzas vivas de toda la cadena: Sindicatos, Empresas, PyMes, Universidades afines a esta temática, marcas, etc que da pelea por un sector que viene en “caída libre”.

Cómo está atravesando el sector este momento de la Argentina?

Mal. En este momento hay mucho trabajo de representación gremial y muy poco trabajo en términos de nivel de actividad sectorial porque hay una tormenta perfecta basada en una tenaza donde una de las pinzas es la caída del mercado interno, de la baja de las ventas producto de la pérdida del poder adquisitivo de nuestra población y la otra, es una presión surgida de la apertura de las importaciones, donde  los productos de afuera desplazan a la producción local y echan por tierra todo el proceso de sustitución de importaciones.

La situación es grave.  Venimos con uns caída de nivel de actividad realmente muy importante. Hoy prácticamente sobran la mitad de todas  las fábricas de la cadena.  En nuestra industria estamos utilizando la capacidad instalada en un 50 % en todo el sector y con expectativas que no son nada alentadoras. La causa principal es la  caída en las ventas,  el freno en la demanda y no hay medidas macroeconómicas que apunten  al fortalecimiento de nuestro poder adquisitivo, sino todo lo contrario.

No se ven brotes verdes entonces,… ningún sector en recuperación?

Se me hace muy difícil detectar algún eslabón de esta enorme cadena que abarca 450.000 puestos de trabajo, 22.000 empresas, que le vaya bien. Es un sector muy mercadointernista, muy ligado al poder adquisitivo y,  la macroeconomía,  hoy  presenta un nivel de desarticulación tremenda, un verdadero “Frankestein”  producto de una política monetaria que restringe el consumo, con claro sistema de incentivo a la valorización financiera, a tasas de interés altísima que desincentivan los procesos de inversión productiva y con un impacto notable en el mercado laboral y la consecuente destrucción de muchos puestos de trabajo que es lo que estamos viviendo hoy.

La demora de los plazos en la llegada de inversiones y de despegue va generando más tensión, ha diálogo con el gobierno para plantear la situación?

Estamos constantemente tratando de transmitirle la preocupación  al gobierno de la industria manufacturera que es uno de los puntos más sensibles porque no se ve bien cuál es el rol de esta área dentro de las políticas del gobierno…

Que políticas habría que cambiar para que este sector pudiera despegar entonces?

Habría  que cambiar la orientación claramente de las decisiones de la macroeconomía. Tenemos buena relación con el Ministerio de la Producción pero poco se puede hacer frente a este desorden, porque no hay ninguna medida que sea efectiva cuando hay una tasa de interés del 26 por ciento, una agenda fiscal caracterizada por una gran carga impositiva, una estructura de precios relativos a favor de los servicios y en contra de las actividades manufactureras… hay una agenda de no competitividad sistémica que hace que todo lo que se produzca en la Argentina tenga problemas de competitividad importante

Esto es por falta de voluntad, desconocimiento o son decisiones políticas…

En política uno decide con qué quiere convivir. El gobierno tiene un sólo objetivo que es pelear contra la inflación y está dispuesto a pagar todos los costos para eso, apelando a mecanismos de absoluta ortodoxia: haciendo caer el nivel de actividad y del mercado de trabajo.

Esto no parece llevar a nada bueno… nuevamente a una devaluación, un ajuste…

Puede ocurrir una  secuencia muy perversa de círculo vicioso porque hoy nos encontramos con el reflejo de lo que pasa. Cuando baja la demanda se supone que bajan los precios, pero ocurre que hoy está bajando la demanda e igual suben los precios porque nuestras empresas al vender cada vez menos pero tener costos más altos, tarifas elevadas, impuestos peores, costos de servicios, necesitan trasladar a precios esos incrementos.

Y eso se traslada…cómo influye y se relaciona con el déficit fiscal…

Todo esto es el Frankestein del que hablaba porque convivimos con una política fiscal expansiva donde no se nota la virtuosidad del término del destino del gasto, tampoco en términos de infraestructura, y el endeudamiento es para seguir solventando la especulación financiera…

Se dejó de emitir dinero?

La principal inyección de dinero es el endeudamiento externo  que no va dirigido a inversión sino a gastos  corrientes  (sueldos). Más de lo mismo. Eso es una bomba.

Es culpa de la pesada herencia, es una transición necesaria…con cualquier gobierno nos iba a pasar? Qué país recibió este gobierno y cómo estamos hoy?

Había cuestiones macroeconómicas que corregir pero lo que tenía que corregirse no se corrigió, lo que estaba bien se empeoró, en la cuestión macroeconómica tengo una visión muy crítica de la actual gestión.

Cuáles serían los resultados a futuro?

Si no se revierte esta decisión casi enfermiza de ver como único problema el tema de la inflación y tratar de combatirlo con los instrumentos, más bien, con el monoinstrumento que lo están combatiendo: la tasa de interés, yo no veo una salida virtuosa de este círculo.

En octubre habrá una señal de esto?

Yo he visto la sociedad argentina en crisis económicas convalidar ciclos económicos en contra de los intereses de la propia  gente. La economía puede ir por un lado y la política puede todavía sobrevivir al impacto de un ciclo económico muy negativo como el que estamos viviendo,  por distintas razones, por cuestiones estructurales, por el manejo absoluto del poder económico, del poder de los medios de comunicación, que tienen una gran incidencia en la decisión política de la población, en fin, por todo eso.

En economía uno elige con qué tensiones convivir. Las metas del gobierno son metas de inflación. Creo que a la Argentina siempre le fue mejor cuando ha tenido metas de desarrollo, de producción de empleo, de generación de valor agregado, de inversión, de inserción en el mundo. Toda esta agenda está ausente del actual debate.

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