Arroyo quiere mandar a “chicas bonitas” a buscar inversiones para Mar del Plata

No habían transcurrido ni 24 horas del nuevo año que el polémico intendente marplatense Carlos Fernando Arroyo ya había entregado declaraciones que generaron una andanada de cuestionamientos por su machismo y su problemática visión de la cuestión de género. “Vamos a mandar a alguna chica bonita a convencer empresarios que vengan a invertir a Mar del Plata”, propuso Arroyo como estrategia para conseguir dinero para el parque industrial de la ciudad.

En diálogo con medios de prensa locales en el marco del acto por el arribo de los primeros turistas a la clásica ciudad balnearia, el intendente se explayó sobre distintos aspectos de su gestión al frente de la Feliz.

Consultado respecto de la serie de femicidios que durante 2017 colocaron a Mar del Plata en los medios nacionales, consideró que la política de seguridad ciudadana es “la mejor de la provincia” pero que el problema con los femicidos es que no pueden resolverse con mayor presencia policial sino a través de “educación y cultura”. En ese sentido, destacó la necesidad de llevar adelante grandes campañas publicitarias y trabajar “cabeza a cabeza con las familias” hasta lograr “la eliminación del machismo tradicional en Argentina, una enfermedad no sé por qué motivo”. “Ahí está la gran llave, en el día que logremos igualar en la mente de cada argentino que comprenda que una mujer es igual a un hombre y un poco mejor, porque además nació para ser madre y nosotros no”, añadió el intendente.

Las afirmaciones de Arroyo a favor de las campañas publicitarias contrastan con sus dichos posteriores al asesinato de Lucía Pérez, la adolescente brutalmente abusada en esa Mar del Plata en octubre de 2016, cuando opinó que las campañas contra la violencia de género eran una manera de “malgastar” el dinero y las calificó de “moda”.

Pero pocos minutos después quedó claro que el cambio de opinión fue apenas cosmético, producto de las recomendaciones de algún equipo asesor, ya que en la misma intervención demostró que la “enfermedad” del machismo que no sabe porqué motivo afecta a los argentinos también lo toca de lleno. Consultado por el avance de las obras del parque industrial, el intendente explicó: “Obviamente lo vamos a agrandar si Dios quiere este año todo lo que podamos; tenemos proyectadas con el ingeniero Del Ollio cloacas, tenemos una extensión de agua corriente, tenemos que conseguir unos pesitos más para hacer un poco de asfalto y después mandar a alguna chica bonita a convencer empresarios que vengan a invertir a Mar del Plata”.

El contraste entre las presuntas buenas intenciones discursivas y la retrógrada concepción desde la que el intendente entiende objetualmente a la mujer (a la mujer “bonita” además, asumiendo parámetros de belleza estandarizados) como herramienta para conseguir inversiones de los empresarios (que siempre son hombres en su concepción machista) fue extremadamente notorio al producirse con apenas minutos de diferencia. Con esta dinámica, Arroyo promete un 2018 pleno de nuevas polémicas.

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