El ministro de Cultura porteño sigue en el ojo de la tormenta luego de que se hiciera viral un video que lo muestra compartiendo una torta con la forma de Cristo, durante su participación en la performance de los artistas Pool & Marianela, en el marco de la Feria de Arte Contemporáneo Argentina. Además de la indignación de los fieles, ya se planteó una denuncia en el Inadi y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta debió escribir una carta de disculpas al Cardenal Poli.
El funcionario, íntimo amigo de Marcos Peña, se disculpó inmediatamente ante la viralización del video registrado el pasado jueves, pero las repercusiones continuaron. Avogadro explicó: “Recibí muchos comentarios en las redes sociales el día de hoy por una foto mía en una de esas intervenciones y quería expresar que lamento sinceramente si alguien se vio ofendido en sus creencias más íntimas por mi presencia en la misma”. Y añadió: “Lamento el malestar que me transmitieron muchas personas a las que quiero y respeto, que seguramente es reflejo de una sensación similar en muchas otras personas”. Luego concluyó: “Como persona, tengo una opinión muy clara a favor de la libertad de expresión, particularmente cuando está vinculada con temas que nos interpelan, nos hacen reflexionar o son opuestos a las propias convicciones. Creo además que el lugar del arte es muchas veces precisamente el de incomodarnos y sacudirnos. Entiendo, por otro lado, que los funcionarios tenemos un rol que trasciende lo personal y, por lo tanto, somos responsable de nuestras intervenciones”.
Más allá de las disculpas del integrante de su Gabinete, el propio Horacio Rodríguez Larreta mantuvo un intercambio epistolar con el cardenal Mario Poli, luego de que el prelado cuestionara duramente la actuación del ministro: “Aun la posterior excusa pública del ministro de Cultura fundamentada en la defensa de la libertad de expresión artística, derecho que no objetamos, no tuvo en cuenta el respeto a los hombres y mujeres que profesamos la fe de los cristianos y que su ejercicio y expresión constituyen un derecho garantizado por la Constitución Nacional”. “Consideramos que es un agravio al espíritu religioso y que no colabora ni a la pacificación anhelado de nuestra sociedad ni al debido respeto al ejercicio de las creencias que conviven pacíficamente en nuestra Patria. Este hecho nos duele profundamente y rechazamos con vehemencia, más aún teniendo en cuenta la especial piedad al cuerpo de Cristo, cuya solemnidad la Iglesia Católica celebrará el próximo fin de semana”, concluyó Poli.
Ante el planteo, Rodríguez Larresta respondió con otra misiva, donde plantea: “Como Jefe de Gobierno debo decir que coincido con usted. Entiendo el malestar que todos los fieles atraviesan frente a un hecho que vulneró un tema tan central y dogmático para la fe católica. En lo personal, como creyente que soy, la actuación del Ministro de Cultura, Enrique Avogadro, me duele. También me sentí agraviado y sorprendido”. Sin embargo, descarta el pedido de renuncia ya que “luego de una profunda conversación con el Ministro Avogadro, creo en su genuino y sincero arrepentimiento, así como también en su voluntad de reparación”. Y concluye: “Estoy convencido que con su trabajo y una mejor comprensión del sentir de muchos vecinos en la Ciudad, podrá trazar un camino de enmienda de los hechos acontecidos”.
Además de diversos pedidos de renuncia de organizaciones de fieles, se encuentra en curso una denuncia por “discriminación” ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (INADI) presentada por el abogado Daniel Igolnicov, quien plantea que “simbólicamente, en Navidad no se come carne por respeto a Cristo. Su disculpa implica reconocer el hecho, inadmisible en quien es imagen de la cultura de la Ciudad”. Y agrega: “Su función debe ser prudente, ya que la Cultura es lo que un pueblo hace, cómo respeta los valores religiosos, artísticos y morales. No le corresponde censurar, pero menos difundir lo que puede ofender. Si el ministro come, simbólicamente, la carne de Cristo, es que la sociedad lo puede hacer”.
El abogado Pedro Andereggen, por su parte, reclamó ante la Legislatura porteña la apertura de una Comisión Investigadora y el juicio político del ministro por “lesionar derechos personalísimos contemplados en el artículo 51 del Código Civil y por violar el 68 del Código Contravencional, que considera un agravante perturbar ceremonias religiosas o servicios fúnebres si en ellas se produce ultraje o profanación de objetos o símbolos en ofensa a los sentimientos”. Para el denunciante, la “falta de mesura y decoro configuran objetivamente la causal de mal desempeño de sus funciones, que ha adquirido una gravedad tal que determinan que debe precederse a la remoción del ministro”.