El día lunes se conoció que la Oficina Anticorrupción, que dirige la militante Laura Alonso, y la Sindicatura General de la Nación dictaminaron que no existe conflicto de interés con la aerolínea low cost Avianca, que era del Grupo Macri y pasó a manos de la compañía colombiana Avian Líneas Aéreas.
Uno de los párrafos del escrito de la OA establece que «la empresa no tiene actualmente vinculación societaria ni comercial alguna ni con el Presidente ni con su familia ni así tampoco con las empresas Socma Americana ni Sideco Americana» y que el ministerio de Transporte deberá regular y concederle rutas aéreas para que la firma pueda operar. Además, marca que se cumplieron los tres procedimientos necesarios: el primero, una audiencia pública; el segundo, la publicidad de las presentaciones de la empresa y, tercero, se hizo una presentación jurada de intereses.
Para comenzar a volar, Avianca, que adquirió 12 aviones ATR 72-600s y un modelo turbo hélice, tendrá que realizar una serie de trámites de ingreso en los sistemas globales que llevan tres meses. Pero no habrá problemas, tal como confirmó el ministro de Transporte Guillermo Dietrich: «vamos a firmar la autorización de las rutas aéreas que solicitó la empresa para que pueda empezar a volar».