Entrevistado por Informe Político, Alejandro Bodart, referente del MST y ex legislador de la Ciudad de Buenos Aires, realizó un diagnóstico sobre el estado de la Capital Federal bajo el gobierno del PRO. También habló sobre la necesidad de unir a la izquierda para conformar una opción de gobierno.
-¿Qué visión tenés de lo que pasa en la Ciudad?
-El triunfo de Macri como presidente ha tapado la gestión de Larreta, que está zafando bastante de la opinión pública. La Ciudad es la más rica del país. Sin embargo es una Ciudad con una desigualdad que se ha profundizado en estos últimos 10 años. Hay dos millones de habitantes en la capital federal y medio millón tiene problemas para conseguir vivienda; al mismo tiempo creció el negocio inmobiliario. No hay un plan para utilizar los pocos espacios que quedan para la construcción de viviendas populares. No hay un plan para la urbanización de las villas por ejemplo. También hay una transferencia enorme hacia los sectores privados en desmedro de la solución de problemas públicos. El contrato de la basura es carísimo, se lleva el 7% del presupuesto. Yo demostré que, estatizando el servicio, se puede ahorrar hasta cuatro veces con ese servicio y destinar ese dinero a viviendas por ejemplo.
-¿Qué sucede con la salud y la educación?
-La salud de la Ciudad está colapsada, con trabajadores que hacen sus tareas en situaciones inhumanas. Si uno recorre los hospitales va a ver en qué estado están. Con respecto a la educación, hoy nos encontramos que hay más chicos en la educación privada que en la pública y esto tiene que ver con una política destinada a favorecer lo privado con subsidios millonarios. Faltan jardines, hoy se quedan 7 mil pibes sin vacante en el área inicial y los chicos terminan en un privado. Esta es una gestión que privilegia lo privado.
-¿Y en relación al transporte público?
-La gestión en ese punto es bochornosa. Nosotros tenemos una mega urbe, a la que entra diariamente dos millones de personas. En un sistema así, en la ciudades avanzadas, se prioriza el subte y el ferrocarril. Nosotros hemos presentado planes para que eso pase. Sin embargo, no se prioriza el subterráneo, se prioriza el transporte de colectivos con el famoso metrobus. A la gente le puede resultar más cómodo pero si tuviera un subte le sería cien veces más práctico, rápido, descongestionaría el tránsito, sería menos contaminante. Acá se construyó un metrobus en la 9 de julio mientras que por abajo pasa una línea de subterráneo. Agrego algo más: el metrobus provoca inundaciones porque ha cortado la circulación del agua en varios barrios, desastres en zonas históricas como las del bajo porteño. Buscan el efecto mediático, los negociados de las constructoras, los amigos del presidente y para todos los que muerden ahí.
-¿Por qué es tan caro el subte?
-Mirá, en casi ningún lugar del mundo los subtes son privados, incluso en Nueva York, un centro del capitalismo. Y el subte es un servicio monopólico, vos no elegís entre dos subtes que van por la 9 de julio. Entonces, bien administrado tiene que dar ganancias ¿Qué se ha hecho en la Ciudad? Al estar en manos de una empresa privada asociada con el Gobierno por múltiples lazos y sin control, se han fraguado los costos para que la firma tenga una súper ganancia, con algún vuelto a los empresarios. Nosotros lo hemos demostrado ante la justicia y la justicia nos ha dado la razón en varias oportunidades. Hoy el costo del servicio tiene que estar en tres o cuatro pesos por pasajero. Ojo: el pasajero también paga un subsidio y los subsidios aumentan todos los años, y el costo del pasaje no es de 7,50 sino de 14 pesos. La empresa presenta costos para que el gobierno le avale los subsidios y ahí figuran cosas rídiculas como desgaste de vagones, vías y maquinaria cuando las vías y vagones las paga el Estado con otro presupuesto. Además, tienen gastos en asesoramiento y cuando averiguás quien asesora al grupo Roggio es otra empresa del grupo, o sea se asesoran a sí mismos. Todo esto se podría revertir con controles y auditorias pero tenemos un gobierno asociado al sector privado y que no defiende a la gente. Podríamos tener un subte gratis para la comunidad educativa, para los jubilados, un boleto único que sirva para usar en varios medios de transporte. O sea, hay infinidad de ideas que se pueden realizar si nos sacamos de encima a estos ladrones.
-En cuanto a la obra pública y la constante aparición del primo del presidente, Ángelo Calcaterra, ganando licitaciones ¿qué opinión te merece?
-Se da una paradoja: Macri es jefe de Gobierno a partir del escándalo de Cromagnon, donde se detectó una red mafiosa que cobraba coimas para habilitar locales. Sin embargo, la Ciudad siguió siendo Cromagnon en muchos aspectos. Uno por la seguridad, ya que tuvimos Iron Mountain con Gómez Centurión, el actual director de la Aduana, implicado porque en su momento habilitó algo que no tendría que haber estar habilitado. La fiesta electrónica en Costa Salguero, con el marido de la presidenta de la legislatura, Carmen Polledo, que regentea el lugar. Después de Cromagnon se creó un sistema para controlar las habilitaciones con más de mil verificadores que actuaban de forma independiente del Gobierno. Cuando asume Gómez Centurión, pasaron de mil a cinco y hoy se permite cualquier cosa. Hoy en día existen contrataciones directas para beneficiar al primo del presidente. Se criticó mucho al gobierno kirchnerista pero muchas prácticas son comunes. El grupo Roggio, que tuvo en su momento la concesión de ferrocarriles, hoy tiene a cargo el subte. El grupo IRSA, dueño de casi todos los shoppings de la capital, es dueño del banco Hipotecario con el que se hizo el PROCREAR en el gobierno anterior. Creo que hoy no se visualiza tanto esta problemática porque está tapada por el Gobierno Nacional. Larreta tiene una protección que le hace mal a los vecinos, que tendrían que saber lo que está pasando.
-¿Cuál es el rol de las comunas hoy en día? Me da la sensación de que ningún vecino conoce a los comuneros de su barrio.
-Ningún gobierno desea las comunas porque las comunas plantean descentralizar el poder ejecutivo. El PRO cuando era oposición hablaba de las comunas pero cuando asumió tardó en años en reglamentar la ley de las comunas pero cuando se reglamentó nunca le dio presupuesto. Entonces se da que existe un gobierno comunal sin dinero. La idea de la comuna es tener un gobierno de 7 personas electas por la gente, con un presupuesto para controlar determinadas áreas y con decisiones que puede tomar el ente comunal junto con la asamblea del barrio. Se asignaba el cinco por ciento del presupuesto para que la gente resolviera si había que arreglar una calle, una plaza. Pero ¿por qué nunca se le dio presupuesto? Porque toca intereses económicos. El que arregla los espacios verdes es una empresa. Si eso es controlado por los vecinos no es lo mismo que lo controle el gobierno o el funcionario de turno.
-¿Qué rol cumple la oposición en este proceso?
-Nefasto. Macri ni Larreta han tenido mayoría legislativa pero no ha sido impedimento para ellos: el Frente para la Victoria, en su momento, le votó seis de ocho presupuestos, leyes. Y hoy ese rol lo cumple ECO, que aparentaba ser oposición y después terminó siendo una colateral de Cambiemos. Con una oposición real no se podrían haber hecho los negociados inmobiliarios que se han hecho, el debilitamiento de la educación pública, firmar contratos como el de la basura, el subte. Ojo, el Gobierno le ha pagado a la oposición con corrupción moderna como le digo yo: le paga con cargos en el Banco Ciudad, cargos en los entes de control. Creo que este es uno de los grandes problemas que hay, falta construir una oposición que sea independiente del poder real.
-¿Cómo está el MST en la construcción de esa alternativa?
-Nosotros hemos conformada una alianza que se llama Izquierda al Frente con el Nuevo MAS y la idea es ampliarla aún más. Tenemos muchas expectativas porque hemos ganado un espacio entre los trabajadores, vecinos, la juventud. La tarea es, además de sacar cargos legislativos, que se fortalezca la izquierda en la ciudad para conformar una opción de gobierno y que se profundice el debate y la democracia. Si hay debate de proyectos sale ganando la ciudadanía.
-¿Por qué le cuesta tanto a la izquierda conformar una opción real de gobierno?
-Se da una contradicción: cuando hay una problemática concreta en lo social, hay unidad. Pero en el plano político, sobre todo en el electoral, empiezan los problemas. Hay un sector de la izquierda que no ha madurado para darse cuenta que puede gobernar la izquierda. Piensan que eso no es posible y cuidan su quintita y no priorizan la necesidad más global. Pero es un problema cultural que va a cambiar con el tiempo y nosotros estamos trabajando para que ese cambio se produzca. Hoy vemos que los medios dominantes ponen a Trump como un fenómeno disruptivo pero hay una crisis de representatividad de todos los partidos tradicionales, crisis de regímenes. En Estados Unidos se entiende un Trump porque se destruyó el régimen del bipartidismo pero también surgió un Sanders. O sea, hay fenómenos por izquierda en Europa, en Brasil, en todos lados, frente a la crisis de representatividad. Creo que esa ola va a golpear a los compañeros más sectarios de la izquierda local. Más allá de las diferencias, porque las diferencias son sanas y no son un problema, hay que terminar con el sectarismo para privilegiar la necesidad de la unidad para hacer algo que sea opción de poder real. Si nos unimos, podemos ser en pocos años una opción de gobierno.
-¿Cómo notás a la gente en la calle?
-Hay cierta polarización social. El gobierno de Macri ganó con una mayoría circunstancial. Si bien lo votó un núcleo duro, el que tuvo la derecha siempre, hay que decir que lo votó gente que quería sacarse de encima lo anterior. Mucha de esa gente ya lo ha abandonado por el descenso de nivel de vida y eso se ve en la calle. Hay bronca, hay desazón, gente que se pregunta hasta cuando.
-El antecedente de 2001 está fresco todavía.
-Exactamente. En el aniversario, hace poquito, dije que si esto seguía así Macri iba a provocar otro 2001 y el aparato mediático me atacó pero en la calle se ve eso. Mi opinión es que si no fuera por el rol de la dirigencia sindical que ha jugado para Macri las cosas hubieran empezado a cambiar. El motivo es claro: como a los dirigentes les han tirado los fondos de las obras sociales trabajaron para Macri pero esto no dura mucho. La gente está preocupada por los despidos, las suspensiones en la industria por la apertura de la economía, por el salario que no alcanza. Esto es una olla a presión y el gobierno está prendiendo la llama. Algún día va a explotar.
-Para cerrar ¿Te gustaría agregar algo que no te haya preguntado?
-Simplemente decir que hay que hacer algo nuevo y la izquierda es opción porque somos los únicos que podemos aplicar medidas fuertes a favor de la gente. Podemos investigar la deuda externa como corresponde, revisar las privatizaciones, no seguir entregando los recursos naturales, hacer una reforma impositiva. O sea, podemos tocar intereses porque no tenemos nada que ver con esos intereses. Las campañas de Cambiemos, el PJ, Massa, son financiadas por grupos económicos y no pueden provocar ningún cambio. La izquierda es la única que podría realizar cambios y el país se podría ir para arriba rápidamente.