Luego de que confirmarse el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones brasileñas, por 55,1% contra 44,9% del candidato del PT, el ex capitán del Ejército prometió “cambiar el destino de Brasil” y combatir la influencia “del socialismo” y del “extremismo de izquierda”. El derrotado Fernando Haddad rompió la tradición de llamar al vencedor para felicitarlo y pidió a sus seguidores “no tener miedo”.
El presidente electo de Brasil, haciendo honor a su alianza con los sectores evangélicos, primero rezó en cámara en agradecimiento por el triunfo y luego en un breve y duro discurso con tono militar agradeció la confianza del pueblo brasileño y prometió cambiar el destino del país. “Sabíamos para donde estábamos yendo, ahora sabemos para donde queremos ir. No podemos seguir coqueteando con el socialismo, el comunismo, el populismo y el extremismo de izquierda”, manifestó.
Más allá de su retórica contrainstitucional, el próximo presidente brasileño prometió apegarse a la ley: “Ustedes serán mis testigos de que este gobierno será un defensor de la Constitución, de la democracia y la libertad. Es una promesa no de un partido, no es la palabra de un hombre, es un juramento ante Dios”.
Respecto de las relaciones internacionales, el presidente electo que asumirá el próximo 1 de enero, prometió “liberar” a la Cancillería de las relaciones “ideológicas”, omitió referencias al Mercosur y apostó al fomento de relaciones bilaterales con los países centrales.
En el mismo sentido, el futuro ministro de Economía brasileño, el titular de un fondo de inversiones Paulo Guedes, afirmó que el Mercosur no será prioridad para el nuevo gobierno y anunció una serie de medidas de ajuste fiscal y de privatizaciones. Si bien aclaró que su país “no romperá ninguna relación comercial”, consideró que el bloque comercial que Brasil integra con Argentina, Uruguay y Paraguay es una “prisión cognitiva” porque impide comerciar unilateralmente con otras regiones.
El candidato del Partido de los Trabajadores, por su parte, decidió romper con una tradición de las elecciones brasileñas y no llamó al triunfador para felicitarlo. En cambio, se dirigió a sus seguidores para plantearles que no tengan miedo ante la nueva situación: “Estaremos aquí, estamos juntos. Cuenten con nosotros, coraje, la vida está hecha de coraje, viva Brasil”.
“Me gustaría agradecer a los 45 millones de electores que nos acompañaron. Una parte de la población que necesita ser respetada”, añadió. Sin hacer referencia directa a Bolsonaro en ningún momento, reconoció haber sentido “angustia” en más de un momento de la campaña. Y concluyó: “De aquí a cuatro años, tendremos una nueva elección, tenemos que garantizar las instituciones, no vamos a salir de nuestras profesiones, de nuestros oficios, no vamos a dejar de ejercer nuestra ciudadanía”.
Una de las primeras figuras políticas del mundo en felicitar al presidente electo fue el presidente argentino Mauricio Macri, quien desde su cuenta de Twitter escribió: “Felicitaciones a Jair Bolsonaro por el triunfo en Brasil! Deseo que trabajemos pronto juntos por la relación entre nuestros países y el bienestar de argentinos y brasileros”. Algunas horas después llamó al triunfador y lo invitó a visitar la Argentina. También el referente del Frente Renovador Sergio Massa utilizó su cuenta de Twitter para felicitar al nuevo gobierno brasileño: “Habló el pueblo soberano. Ahora es tiempo de fortalecer nuestros lazos comerciales y de amistad con los hermanos brasileros. Mis deseos de éxito al nuevo gobierno de Brasil”. El presidente estadounidense Donald Trump también llamó a Bolsonaro para felicitarlo y le anticipó sus intenciones de “trabajar codo a codo”.
Desde la Central Única de Trabajadores (CUT), vinculada al PT, se anticipó que Bolsonaro va a “intentar profundizar el programa neoliberal en curso desde el golpe contra la presidenta Dilma Roussef: reforma previsonal, quita de derechos, continuidad de las privatizaciones, aumento del desempleo, apriete salarial, aumento del costo de vida, empeoramiento de la situación en salud y educación y aumento de la violencia y la inseguridad. Más allá de eso, va a intentar perseguir y reprimir al movimiento sindical y a los movimientos sociales, así como a los sectores democráticos y populares en general”.
Inmediatamente después de la confirmación del triunfo del candidato derechista, como ya había sucedido después de su victoria en la primera vuelta, se registraron numerosas denuncias por ataques violentos contra manifestantes del PT o simpatizantes del ex presidente Lula Da Silva tanto por parte de particulares como de algunas policías locales, así como un desfile de fuerzas del Ejército en Niteroi junto a un sector de la población civil festejando el triunfo de Bolsonaro, quien ha reivindicado explícitamente el rol de las Fuerzas Armadas e incluso su actuación durante la dictadura.