El dirigente radical y actor, Luis Brandoni vino a poner la frutilla del postre con una polémica frase: “la gente del 1A se moviliza el sábado porque es la gente que trabaja”. A 48 hs de la convocatoria, la “plaza del sí” pone en un brete a Cambiemos y hay más dudas que certezas. Cambiemos transmite un mensaje confuso y el simpatizante a esta altura no sabe si el gobierno quiere que la gente vaya o que no vaya.
Pero otro sector del radicalismo, en la voz de Mario Negri, presidente del Bloque de diputados de Cambiemos piensa distinto sobre la marcha: “Esto no resuelve el problema de Argentina. Profundiza los problemas» opinó el legislador.
Elisa Carrió, la otra pata política de Cambiemos, tampoco estuvo de acuerdo en la convocatoria, y por lo tanto, Marcos Peña, Jefe de Gabinete de Macri sintió la necesidad de salir a despegar al gobierno de la convocatoria.
Pero la iniciativa ya está en marcha y juega ahora con una enorme contradicción: el gobierno no quiere convocarla pero no quiere una plaza vacía. Con lo cual Peña optó, más allá de su desmentida pública, por hacer lo contrario en privado.
El armador de campaña del gobierno les pidió a sus funcionarios de máxima confianza que promuevan la marcha de apoyo a Mauricio Macri pero que no lo hagan a través del aparato oficial. El mensaje fue rápidamente comprendido y ya están armados los grupos, cadenas de mails, fotos o mensajes de Whatsapp que se multiplican en las redes sociales. Lo malo de eso, tiene claro Peña, es que por fuera del aparato oficial, el control es imposible.
Todavía están analizando la estrategia contra reloj: la gran disyuntiva es: si se hace a través del «aparato oficial» y no hay gente, el costo del fracaso sería mucho peor. Por lo tanto, al momento, los “atormenta” el gran dilema y quedan sólo dos días para poder resolverlo.