Este domingo, Brasil accede a las urnas para elegir entre dos modelos de país: el representado por el actual presidente con idiología de derecha, Jair Bolsonaro, o uno moldeado desde la izquierda por Lula da Silva, quién va a por la tercera presidencia. Millones de brasileños participan hoy en la segunda vuelta de los comicios.
Jair Bolsonaro ya votó en Río de Janeiro y viajará luego a Brasilia, donde esperará los resultados. “Si Dios quiere, saldremos victoriosos”, expresó el mandatario. Por su parte, Lula de Silva votó una hora y media después en un colegio de la periferia industrial de São Paulo. “Hoy el pueblo está definiendo el modelo de Brasil que desea”, exclamó Lula. Mientras tanto, el Tribunal Superior Electoral, tras duros ataques presidenciales durante la campaña, pidió que se lleve a cabo una votación pacífica.
Asimismo, el líder de coalición centroizquierdista dijo ante la prensa: “Estoy convencido de que el pueblo votará por un proyecto que rescate a las personas con hambre, a las personas en la calle”, además consideró que el país retrocedió en los últimos años.
Brasil: Antes del balotaje Lula y Bolsonaro intercambiaron acusaciones
Por su parte, el actual presidente de Brasil, en un tono confiado, exclamó en declaraciones a la prensa: “Si Dios quiere, saldremos victoriosos esta tarde. Mejor dicho: Brasil saldrá victorioso» y añadió: “La expectativa es de victoria».
Ambas opciones no son nuevas para los 156 millones de brasileños con derecho a elegir. Bolsonaro, de origen militar, es capitán, miembro del Partido Liberal (PL) y fue diputado durante 28 años. Y Lula, principal fundador del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), nacido en 1980, de origen sindicalista, gobernó el país dos veces consecutivas, entre 2003 y 2010. Mientras se disputa quién asumirá la presidencia, en el país vecino, se está viviendo un clima enemigo entre los habitantes simpatizantes de sus dos representantes con idiologías antagónicas.