Los gobernadores de Brasil de 25 de los 27 estados contradicen al presidente, Jair Bolsonaro, y piden respetar la cuarentena, con el objetivo de evitar mayores contagios de coronavirus.
El jefe de Estado reclamó esta semana que la actividad regrese a la normalidad, ignorando las recomendaciones de los expertos de salud, e insistió en que el aislamiento social debe ser exclusivo para ancianos y enfermos. También, solicitó en cadena nacional privilegiar el funcionamiento de la economía.
Ante este escenario, los jefes de distrito se reunieron mediante videoconferencia y no hubo dudas: en pos de proteger a la población, coincidieron en imponer en sus territorios el aislamiento social obligatorio como medida preventiva.
Wilson Witzel, social cristiano de Río de Janeiro, aseveró: «El aislamiento del presidente Jair Bolsonaro, creció de forma exponencial esta semana. Y la crisis sanitaria provocada por el coronavirus pone en duda, cada vez más, su capacidad para continuar al frente del cargo. Los próximos días serán cruciales».
El líder de administración de San Pablo, João Doria, amenazó con demandar al gobierno federal si intentaba interferir en sus acciones de combate al virus. “Estamos aquí, los cuatro gobernadores de la región suroriental, por respeto a Brasil y los brasileños, y por respeto al diálogo y el entendimiento”, comentó Doria, que apoyó la campaña presidencial de Bolsonaro en 2018. “Pero usted es el presidente y debe poner el ejemplo. Usted debe ser el representante para comandar, guiar y dirigir a este país, no dividirlo”.
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No solo se le rebelaron los gobernadores a Bolsonaro: el Supremo Tribunal Federal ratificó los planes contra el virus que el presidente había impugnado. Y, además, estableció un fallo por el cual autoriza al estado de Sao Paulo a suspender los reembolsos al gobierno federal de una deuda por 400 millones de dólares para que pueda reforzar su sector de salud. Una decisión que podría sentar un precedente para otros estados.
En sintonía, el sector privado se despegó de Bolsonaro. Candido Bracher, presidente del mayor banco privado de Brasil, Itaú Unibanco, criticó el manejo del mandatario durante esta pandemia. A su vez, su banco y compañías como la gigante petrolera Petrobras, la minera de hierro Vale y la cervecera Ambev han entregado grandes donaciones a gobiernos estatales para contribuir al combate del coronavirus.