Durante la madrugada de este jueves, finalmente el Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó el pedido de habeas corpus presentado por la defensa del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva que solicitaba no ser detenido mientras progresa su apelación al fallo que lo condenó a 12 años de cárcel por hechos de corrupción. El fallo, que deja a Lula al borde de la cárcel, incide directamente en el panorama político brasileño, ya que el Partido de los Trabajadores seguía postulando al ex presidente como su principal candidato para las elecciones presidenciales del mes de octubre, con Lula encabezando todas las encuestas de intención de voto.
Si el juez Sergio Moro confirma el pedido de detención del ex mandatario, Lula podría afrontar las próximas instancias de apelación ya detenido. Por supuesto, este escenario imposibilitaría su candidatura presidencial y abriría la puerta a una crisis política y social de consecuencias imprevisibles en un escenario muy caldeado, cuyas tensiones crecen día a día entre los hechos de violencia política y las amenazas de golpe de estado de sectores militares.
A diez horas del inicio de sesión, cinco jueces del máximo tribunal brasileño habían votado a favor y cinco en contra de conceder el habeas corpus, hasta que el voto definitorio recayó en la presidenta de la Corte, Carmen Lucia, quien se sumó al rechazo de la presentación realizada por la defensa de Lula. Uno de los jueces que votó contra Lula, Gilmar Mendes, justificó su posición denunciando que el tribunal no podía tomar decisiones con base en la opinión pública: “Si una corte cede (ante la presión), bien podría no existir”.
Lula, quien fuera presidente entre 2003 y 2010, no dejó de hacer campaña por un nuevo mandato, aún en medio de la batalla judicial, recorriendo el país con sus caravanas proselitistas (uno de cuyos micros fue recientemente baleado en una recorrida por el sur del país). El ex presidente fue acusado el año pasado por ayudar a una constructora a lograr contratos especiales, por lo que habría recibido a cambio un departamento. Sin embargo, Lula insiste en que no hay una sola prueba que lo vincule con ese inmueble y que toda la causa obedece al objetivo de sacarlo de la carrera electoral, pese a lo que el juez Sergio Moro decidió condenarlo en enero de este año a 12 años y un mes de prisión.
A poco de conocerse la decisión del máximo tribunal, desde el Partido de los Trabajadores (PT) emitieron un comunicado denunciando que la Corte Suprema “se arrodilló a la presión escandalosamente orquestada por la cadena televisiva Globo”. Y añade: “Hoy es un día trágico para la democracia brasileña. Nuestra Constitución fue rasgada por quien debería defenderla y la mayoría del Supremo Tribunal Federal sancionó una violencia contra el mayor líder popular del país”, dijo el PT en un comunicado emitido anoche. El mensaje indica que la Corte Suprema «se arrodilló a la presión escandalosamente orquestada por la cadena televisiva Globo».